Luis Jiménez P.
A propósito del Diferendo Territorial por el Esequibo y de considerar a Venezuela como nuestra casa, como si fuéramos los venezolanos una gran familia, valga este intento por definir a nuestra “Guayana” reconocida político y territorialmente como los Estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro, como nuestro “gran patio trasero”, gran solar, gran terraza, que precisamente colinda con ese otro “patio” que decimos que es nuestro, pero está ocupado por un vecino que no termina de ser nuestro amigo por la disputa en cuestión.
Resulta que en la disputa consideramos que allí hay “salvajes” molestosos, selvas y sabanas, ríos y montañas que parecieran dificultar nuestros planes de “civilizar” ese patio, para acomodar otros hermanos que por lo general son guerreros que nos ayudarían a acabar con ese salvajismo y luego instalarnos nosotros cómodamente a veranear.
A propósito del Diferendo Territorial por el Esequibo y de considerar a Venezuela como nuestra casa, como si fuéramos los venezolanos una gran familia, valga este intento por definir a nuestra “Guayana” reconocida político y territorialmente como los Estados Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro, como nuestro “gran patio trasero”, gran solar, gran terraza, que precisamente colinda con ese otro “patio” que decimos que es nuestro, pero está ocupado por un vecino que no termina de ser nuestro amigo por la disputa en cuestión.
Resulta que en la disputa consideramos que allí hay “salvajes” molestosos, selvas y sabanas, ríos y montañas que parecieran dificultar nuestros planes de “civilizar” ese patio, para acomodar otros hermanos que por lo general son guerreros que nos ayudarían a acabar con ese salvajismo y luego instalarnos nosotros cómodamente a veranear.


