Bào Jìngyán
Nota introductoria:
Escribiendo
en torno al 300 e.c., el sabio Taoísta 鮑 敬 言 (Bào Jìngyán) dio al rechazo taoísta de la cosmología
jerárquica de los confucianos una inclinación más política, viéndola nada más
como un pretexto para el sometimiento del débil e inocente por parte del fuerte
y artero. Puso atención en la condición “original no diferenciada” del mundo en
la que “todas las criaturas hallaban felicidad y auto-plenitud,” expresando una
sensibilidad no-jerárquica y ecológica que rehuye al “uso
de la
fuerza que va contra la real naturaleza de las cosas.” Destacó que en “los tiempos
primeros,” antes de la creación de un orden social jerárquico, “no había ni
señor ni súbditos.” Vio el trabajo obligatorio y la pobreza como resultados de
la división de las personas en rangos y clases. Con la emergencia de un orden
social jerárquico, todos buscan estar sobre los demás, dando pie al crimen y el
conflicto. El “pueblo estalla en revuelta en medio de su pobreza y afliicción,”
tanto que intentar detenerles de la revuelta “es como tratar de contener un río
con un puñado de tierra.” Prefería una vida digna de ser vivida a la promesa de
la vida después de la muerte.
