Carlos Solero
Haciendo gala de una prosa tan irónica como punzante en sus novelas y ensayos, el escritor libertario Aldous Huxley supo captar las contradicciones sociales y mostrar el revés de la trama de los dispositivos y mecanismos de control social.
Su célebre distopía “Un mundo feliz” exhibe las múltiples formas en que los micro y macropoderes se apoderan de la subjetividad humana y la manipulan en medio de la alienación, induciendo al consumo compulsivo con ilusión de una “felicidad eterna”. Si los escenarios de los escritos de George Orwell se caracterizaban por la sordidez, los que monta Huxley aparentan confort. Y esto es sólo el disfraz de experimentos de manipulación genética por parte de la férrea dictadura de elites tecnocráticas. Además Aldous Huxley es implacable en sus ensayos literarios y políticos. En ellos desmonta las imposturas que son basamento de sociedades que predican la libertad como valor, pero coaccionan permanentemente a las personas con discursos falaces. No sólo es un extraordinario narrador, sino y por sobre todo un lúcido protagonista y testigo del tumultuoso siglo XX.
Haciendo gala de una prosa tan irónica como punzante en sus novelas y ensayos, el escritor libertario Aldous Huxley supo captar las contradicciones sociales y mostrar el revés de la trama de los dispositivos y mecanismos de control social.
Su célebre distopía “Un mundo feliz” exhibe las múltiples formas en que los micro y macropoderes se apoderan de la subjetividad humana y la manipulan en medio de la alienación, induciendo al consumo compulsivo con ilusión de una “felicidad eterna”. Si los escenarios de los escritos de George Orwell se caracterizaban por la sordidez, los que monta Huxley aparentan confort. Y esto es sólo el disfraz de experimentos de manipulación genética por parte de la férrea dictadura de elites tecnocráticas. Además Aldous Huxley es implacable en sus ensayos literarios y políticos. En ellos desmonta las imposturas que son basamento de sociedades que predican la libertad como valor, pero coaccionan permanentemente a las personas con discursos falaces. No sólo es un extraordinario narrador, sino y por sobre todo un lúcido protagonista y testigo del tumultuoso siglo XX.



