Revista Al
Margen (Valencia)
Cuando se cumple ahora
medio siglo de la primavera que sacudió París en lo que ha pasado a la Historia
como Mayo del 68, bueno será recordar a uno de los pensadores que más
influencia tuvo en ese momento y hasta ahora mismo, sobre todo en lo que se
refiere a su crítica a la que él denomina “sociedad del espectáculo”, una
crítica que, lejos de perder actualidad, permanece cada vez más tristemente vigente.
Fue miembro de la Internacional Letrista que defendía los aspectos más lúdicos
de la vida cotidiana y de la Internacional Situacionista que denunciaba esa
sociedad del espectáculo que banaliza y manipula los elementos culturales que
la conforman. Creador de conceptos como la “psicogeografía” y la “deriva”, que
se presenta como una técnica de paso apresurado a través de ambientes variados.
El concepto de deriva está conectado de forma indisoluble al reconocimiento de
efectos de naturaleza psicogeográfica, y a la afirmación de un comportamiento
lúdico-constructivo, lo que la opone a las nociones clásicas de viaje y paseo.
Próximo a
posiciones libertarias, fue un referente fundamental del pensamiento más
crítico de la segunda mitad del siglo XX. He aquí algunas de sus reflexiones:













