Por Irene Castillo y Claudio Azia
Resumen
Este trabajo reconoce la crítica del feminismo sobre el
poder y el control que se da en el sistema patriarcal, similar al enunciado por
movimientos antimilitaristas, y señala su origen en esta educación con fuerte
sesgo militar de los varones.
Asimismo, intenta destacar las coincidencias entre
patriarcado y militarismo, reforzando los señalamientos que aporta el feminismo
para poder lograr soluciones en la construcción de una sociedad más justa de
varones y mujeres unidos por la paz.
Palabras Claves: militarismo-antimilitarismo, poder,
soldado, batallas, sexismo, disciplina, educación militar, ética feminista.
Introducción
Solo hace 60 años (un período brevísimo en la historia de la
humanidad) que el movimiento de mujeres ha comenzado a construir los espacios y
dispositivos que le han permitido reivindicar y legitimar muchos de los
derechos que la historia patriarcal les había negado. Muchas fueron las
transformaciones, pero muchas más son las que aún faltan por lograr.
Empobrecidos en sus roles tradicionales y lejos de celebrar
y acompañar a sus esposas, amigas y compañeras en estos cambios, los varones
poco es lo que han podido reflexionar acerca del papel que esta misma historia
patriarcal les ha asignado, interpretando estos logros como una forma de
revelarse contra ellos y no como la manera de lograr el acceso al goce de los
derechos tales como: justicia, salud, educación, vivienda, cultura. La mayoría
de estos varones no advierten que ellos también son merecedores de nuevas y
mejores formas de vida que los habilite a vivir sin tantas carencias y
exigencias. ¿Qué sucedió en la historia reciente para que estos hechos estén
ocurriendo?
Hacerse hombres: el paradigma del soldado
Desde sus orígenes, el feminismo ha analizado muy
profundamente el tema del poder, especialmente en lo referido a la
concentración del mismo en el universo masculino y a la exclusión y
discriminación sistemática en el acceso de las mujeres a éste. Asimismo, se
consideró esta exclusión no solo como una dominación de clases o de etnias,
como se pensaba hasta entonces, sino también como una cuestión de género.
Como consecuencia de esta asimetría, el control ejercido
sobre las mujeres ha sido otro peligro advertido y destacado por dicho
movimiento. El feminismo realiza una aguda crítica sobre el poder y el control
que se da en el sistema patriarcal, que coincidentemente es similar al
denunciado por movimientos antimilitaristas sobre las formas de dominación;
constituyéndose en maneras y lenguajes diferentes para hablar de un mismo
fenómeno.
La intención de la dominación ha estado basada,
tradicionalmente, en la lucha por acumular riquezas (existente en territorios o
en la apropiación de la fuerza de trabajo) mostrando todo un conjunto de
asimetrías y jerarquías donde los grupos que detentaban el poder estaban
dispuestos a todo con tal de conservarlo.