Araceli
Pulpillo
Las fricciones existentes entre feminismo y
sindicalismo son una constante. Las que hemos militado en ambos espacios somos conscientes
del hecho indiscutible de que este debate no está cerrado ni ha sido abordado
desde una perspectiva realmente horizontal por ambas partes. Un debate que, por
cierto, ya existía en los años de la clandestinidad y la mal llamada
Transición, dando lugar a diferentes perspectivas que unían o distanciaban.
Volviendo al presente, yo diría que seguimos en un punto bastante similar:
distancias y acercamientos en base a nuestras militancias, únicas o múltiples. Sin
embargo, este pensamiento binario, el que acerca más a una militancia u otra, me
parece bastante patriarcal, y tanto dentro del anarquismo como del feminismo
esta crítica ya ha sido abordada. En ese sentido, es imprescindible pensar el
mundo como un caleidoscopio de realidades que nos atraviesan, más que como un
mundo conformado por opuestos, para poder comprender mejor las realidades
materiales encarnadas que construyen discursos y luchas.














