Alfonso Totosaus
En los últimos años se ha encontrado una relación entre el consumo de alimentos ultra-procesados y la obesidad, consistente con el perfil obeso-génico de estos alimentos. En Europa, la más baja prevalencia de obesidad (7-8 %) está en relación a un menor número de alimentos ultra-procesados (Francia o Italia, por ejemplo), y una taza mayor de obesidad corresponde a la ingesta mayor de alimentos ultra-procesados (como en el Reino Unido).
El procesamiento de los alimentos surgió como una manera de conservarlos. Una buena cacería o cosecha hicieron que se buscaran maneras de conservar los alimentos en un estado consumible por más tiempo. Desde los días de Nicolás Appert (quien invento el enlatado) o Luis Pasteur (quien invento la pasteurización) hasta nuestros días, los alimentos procesados han evolucionado mucho. En la segunda mitad del siglo pasado los alimentos listos para comer, fácil de calentar, que modificaron la dieta y los patrones alimentarios, empezando en los Estados Unidos. La comida rápida se ha extendido a nivel mundial, sin dejar a un lado los supermercados. Mucha de la comida que allí se vende llama nuestra atención, nos seduce, nos invita a probarla con el riesgo de volvernos adictos a ella (además de ser bombardeados con la publicidad).
En los últimos años se ha encontrado una relación entre el consumo de alimentos ultra-procesados y la obesidad, consistente con el perfil obeso-génico de estos alimentos. En Europa, la más baja prevalencia de obesidad (7-8 %) está en relación a un menor número de alimentos ultra-procesados (Francia o Italia, por ejemplo), y una taza mayor de obesidad corresponde a la ingesta mayor de alimentos ultra-procesados (como en el Reino Unido).
El procesamiento de los alimentos surgió como una manera de conservarlos. Una buena cacería o cosecha hicieron que se buscaran maneras de conservar los alimentos en un estado consumible por más tiempo. Desde los días de Nicolás Appert (quien invento el enlatado) o Luis Pasteur (quien invento la pasteurización) hasta nuestros días, los alimentos procesados han evolucionado mucho. En la segunda mitad del siglo pasado los alimentos listos para comer, fácil de calentar, que modificaron la dieta y los patrones alimentarios, empezando en los Estados Unidos. La comida rápida se ha extendido a nivel mundial, sin dejar a un lado los supermercados. Mucha de la comida que allí se vende llama nuestra atención, nos seduce, nos invita a probarla con el riesgo de volvernos adictos a ella (además de ser bombardeados con la publicidad).


