Tormenta de Verano
Tercera Tormenta de Verano de nuestro programa, que
aprovecha en esta ocasión el Info-Tour Solidario que está realizando la Cruz
Negra Anarquista de Bielorrusia para difundir en Europa el contexto represivo
que están sufriendo en su país. Hemos charlado brevemente con un compañero que nos
ha expuesto tanto el contexto social y político en el que viven, las leyes que
se van construyendo para asfixiar la disidencia política y, finalmente, la
situación de los presos libertarios bielorrusos.
Con estos breves minutos buscamos romper, en la medida de
nuestras humildes posibilidades, el férreo cerco impuesto tanto por el estado
bielorruso como por el periodismo europeo, ya que obtener información de las
luchas sociales en aquel país por los cauces habituales es algo cada vez más
complicado.
A los compañeros bielorrusos, desde Madrid: fuerza y
solidaridad.
¿Bielorrusia?
Bielorrusia es una autocracia post-soviética. Desde 1994, el
puesto de presidente y jefe de estado ha sido ejercido por la misma persona,
Alexander Lukashenko. Este controla el Parlamento y la Asamblea Nacional, en un
Estado donde el sistema partidista aún no está desarrollado completamente,
existiendo sólo 15 partidos políticos registrados. De estos, la mitad apoya las
políticas del Presidente y el resto son nacionalistas o social-demócratas. Los
partidos de la oposición por su parte, son todos pro-europeístas.
A medida que la dictadura ha evolucionado, el número de
personas que se oponían al régimen se redujo de cientos de miles en 1994, a
unos cuantos miles en 2010. La oposición no es muy popular para la mayoría de
la población debido, entre otras razones, a los problemas internos y a que ésta
no tiene acceso a los “medios de masas” para propagar ideas alternativas. En
efecto, hace algún tiempo cinco o seis periódicos independientes fueron
censurados y prohibidos por años.
Las elecciones están claramente manipuladas. Más de
setecientas personas fueron arrestadas después de las elecciones nacionales en
el 2010 y 50 de ellas encarceladas por participar y organizar disturbios. Se
realizan despidos disciplinarios y se expulsa a alumnos de la universidad por
estar políticamente activos. Los grandes eventos son ilegales, a no ser que
cuenten con la aprobación expresa de las autoridades. Es común que se realicen
arrestos preventivos antes de grandes acciones.