El Pitazo
Un recorrido por tierra desde Maracaibo hasta Caracas muestra una cara del país que se desconcha como la pintura de sus casas, que se desgasta como el asfalto de sus carreteras, que se vuelve desolación como el escenario que muestran sus calles. Como las largas colas en las que sus ciudadanos pasan los días
Entre Maracaibo y Caracas se recorren, al menos, 1.500 kilómetros, 114 policías acostados y 40 alcabalas de la Policía, de la Guardia Nacional y del Ejército. Unas están instaladas y las otras son improvisadas a mitad de camino. Desde el asiento de un carro pequeño es fácil sentir el impacto que producen las carreteras con huecos, el asfalto raspado con desniveles, los baches, los peligros de andar por una vía que hace que la gente vaya con “el Jesús en la boca”.
Un recorrido por tierra desde Maracaibo hasta Caracas muestra una cara del país que se desconcha como la pintura de sus casas, que se desgasta como el asfalto de sus carreteras, que se vuelve desolación como el escenario que muestran sus calles. Como las largas colas en las que sus ciudadanos pasan los días
Entre Maracaibo y Caracas se recorren, al menos, 1.500 kilómetros, 114 policías acostados y 40 alcabalas de la Policía, de la Guardia Nacional y del Ejército. Unas están instaladas y las otras son improvisadas a mitad de camino. Desde el asiento de un carro pequeño es fácil sentir el impacto que producen las carreteras con huecos, el asfalto raspado con desniveles, los baches, los peligros de andar por una vía que hace que la gente vaya con “el Jesús en la boca”.


