Jose Rafael L. Padrino
Tomado de soberanía.org
Los
venezolanos han sufrido en los últimos días una de las peores razias represivas
de su historia a manos de la nefasta Guardia Nacional, el Servicio
Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y las bandas
armadas al servicio del régimen. La represión contra la protesta social ya suma 10 personas
asesinadas, más de 250 personas sometidas a régimen de presentación de las
3.000 que ya existían y cerca de 55 manifestantes encarcelados.
Aplicando
la Doctrina de la Seguridad Nacional y la dicotomía “amigo-enemigo”,
el gorilato bolivariano y su títere Maduro han institucionalizado un
nefasto terrorismo de Estado y una miserable violencia política. Terrorismo
de Estado que adopta el sigilo, el asesinato, el ataque por sorpresa, las prácticas
delictivas, el uso de grupo paramilitares, la tortura e inclusive la violación
(caso Juan Carrasco) a fin de restablecer “la paz ciudadana”.
Terrorismo
que no solo elimina al enemigo político, sino además convence al ciudadano
común que su vida está supeditada a su incondicionalidad frente al régimen. Ello acompañado de una
desarticulación conceptual del idioma y vaciamiento de contenido a fin de
confundir a las masas populares. Por ejemplo, el régimen habla de paz y amor
pero militariza, reprime y asesina a jóvenes. Hablan de colectivos de paz y
amor, pero son los mismos grupos de maleantes que siembran el
terror y la muerte en nuestras ciudades.


