Joseph Poliszuk
En la República Bolivariana de Venezuela hay un médico perseguido por reportar la muerte de pacientes y un abogado procesado mientras asistía a un cliente. Y la lista es más larga… Al margen de presos políticos y estudiantes procesados, el Estado también investiga a una serie de ciudadanos que han ejercido sus derechos: incluido el de opinar.
Médico
El presidente del Colegio de Médicos del estado Aragua, Ángel Sarmiento, advirtió el 11 de septiembre sobre el repentino fallecimiento de ocho pacientes -niños y adultos- en el Hospital Central de Maracay, a causa de un “síndrome hemorrágico febril agudo que produce la muerte en forma abrupta en un lapso no mayor a las 72 horas”.
En respuesta, el gobernador de la entidad, Tarek el Aissami, esa misma noche solicitó una investigación judicial en contra de Sarmiento. A la semana siguiente, la mayoría de los diputados del Consejo Legislativo Bolivariano de Aragua acordaron interpelar al médico por sus declaraciones, mientras que en Caracas la Asamblea Nacional aprobó, por mayoría, un acuerdo que “condena la campaña criminal por parte de la oposición de querer instalar un estado de angustia y de terror en la población venezolana”.
El 22 de octubre se abrió otro frente contra el doctor Sarmiento: la presidenta del Consejo Legislativo de Aragua, Sumiré Ferrara, solicitó al Ministerio Público la apertura de un expediente administrativo en su contra por desacato: Sarmiento no acudió a los llamados del legislativo regional. Al respecto, Ferrara advirtió: “Esto es una acción administrativa que hacemos desde el Consejo Legislativo del estado Aragua, pero también es una reflexión desde el punto de vista político a esa oposición fascista que ha desatado este plan de golpe de Estado continuado y que ha querido atacar al sector salud a nivel nacional y regional”.
En la República Bolivariana de Venezuela hay un médico perseguido por reportar la muerte de pacientes y un abogado procesado mientras asistía a un cliente. Y la lista es más larga… Al margen de presos políticos y estudiantes procesados, el Estado también investiga a una serie de ciudadanos que han ejercido sus derechos: incluido el de opinar.
Médico
El presidente del Colegio de Médicos del estado Aragua, Ángel Sarmiento, advirtió el 11 de septiembre sobre el repentino fallecimiento de ocho pacientes -niños y adultos- en el Hospital Central de Maracay, a causa de un “síndrome hemorrágico febril agudo que produce la muerte en forma abrupta en un lapso no mayor a las 72 horas”.
En respuesta, el gobernador de la entidad, Tarek el Aissami, esa misma noche solicitó una investigación judicial en contra de Sarmiento. A la semana siguiente, la mayoría de los diputados del Consejo Legislativo Bolivariano de Aragua acordaron interpelar al médico por sus declaraciones, mientras que en Caracas la Asamblea Nacional aprobó, por mayoría, un acuerdo que “condena la campaña criminal por parte de la oposición de querer instalar un estado de angustia y de terror en la población venezolana”.
El 22 de octubre se abrió otro frente contra el doctor Sarmiento: la presidenta del Consejo Legislativo de Aragua, Sumiré Ferrara, solicitó al Ministerio Público la apertura de un expediente administrativo en su contra por desacato: Sarmiento no acudió a los llamados del legislativo regional. Al respecto, Ferrara advirtió: “Esto es una acción administrativa que hacemos desde el Consejo Legislativo del estado Aragua, pero también es una reflexión desde el punto de vista político a esa oposición fascista que ha desatado este plan de golpe de Estado continuado y que ha querido atacar al sector salud a nivel nacional y regional”.

