Iván Mérida
¿Se
puede hablar de Ética en la política internacional actual? No,
y justamente porque estamos en un proceso de Regresión y afirmación de la
desesperanza occidental.
Las sociedades
modernas miran excesivamente al pasado, esa intención de conservar y temer a lo
desconocido ha vulnerado Occidente mismo. El Islam aun anclado en la Sharia,
anclado en las leyendas y mitos anti-científicos, se ha construido como dogma
de valores -no técnicos solo morales-
que se constituyen en la otra visión de dos nefastas, de lo que podría ser el
destino de la humanidad. Un destino manejado por el lento suicidio de occidente
y el otro en regresión hacia el Islam más brutal.
En el
triste panorama que contempla el mundo occidental para sí, la ética solo es estéticamente construida, su uso es
quimérico y es destrozada por toda forma dogmática y autoritaria. Sin embargo
la ética-como acto de reflexión del
¿cómo? construir lo más valioso para que la vida sea más digna de ser vivida-
mantiene su fuerza y esperanza. La ética no contrapone el colectivo al
individuo, dado que el individuo actúa como ser social para el bien de sí
mismo, pero para ello requiere actuar como si sus acciones fueran a ser aplicadas
por otro hacia el primero. Así, la acción no es pensada en términos de superior/inferior, o de un juego de
posiciones, sino constituida como forma de reciprocidad y equivalencias mutuas.
