Félix García M.
La expresión en latín es una cita bíblica que Pierre-Joseph Proudhon puso en la portada de su obra fundamental, Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la Miseria, y refleja muy bien cuál es el enfoque dual que el anarquismo ha dado a la lucha contra la dominación y la opresión.
Por un lado, la clara comprensión de que aspectos clave del sistema dominante no pueden ser recuperados, sino que tienen que ser confrontados con radicalidad. Es la radicalidad que se muestra también en sucesivas tácticas de confrontación en diferentes momentos de su historia, en las que el destruam se ha empleado en sentido literal, con una propaganda por el hecho que olía más a pólvora y muerte que a construcción de un mundo nuevo. Es la que sigue presente en lemas que podemos escuchar en alguna manifestación, como «A obrero despedido, patrón colgado». En este caso tiene más de bravata inocua que de amenaza seria, pero en otros casos se tiene claro que en un momento determinado hace falta la oposición violenta, posición que recoge con coherencia el Bloque negro, o que sustenta Peter Gelderloos en su ensayo en contra de la no-violencia como estrategia prioritaria. La dominación y la opresión no van a caer sin un «empujón» serio que las haga caer.
