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La ingesta de carne descompuesta generó que más de 300 presos de la caárcel El Rodeo II, en el estado Miranda, se intoxicaran y sufrieran vómitos, diarreas, náuseas, entre otros malestares. Así lo denunció un grupo de familiares a Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), quien recordó que en este penal sobreviven unos 1.200 reclusos, aunque la infraestructura solo tiene capacidad para 500.
Según les contaron los presos a sus deudos, la carne se descompuso porque no tienen los equipos adecuados para la refrigeración de los alimentos. Asimismo, relataron que consumieron la carne porque tenían muchos días sin probar bocado y además la cocinaron con muchos condimentos y salsas para disfrazar el sabor a podrido.
La ingesta de carne descompuesta generó que más de 300 presos de la caárcel El Rodeo II, en el estado Miranda, se intoxicaran y sufrieran vómitos, diarreas, náuseas, entre otros malestares. Así lo denunció un grupo de familiares a Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), quien recordó que en este penal sobreviven unos 1.200 reclusos, aunque la infraestructura solo tiene capacidad para 500.
Según les contaron los presos a sus deudos, la carne se descompuso porque no tienen los equipos adecuados para la refrigeración de los alimentos. Asimismo, relataron que consumieron la carne porque tenían muchos días sin probar bocado y además la cocinaron con muchos condimentos y salsas para disfrazar el sabor a podrido.


