jueves, 27 de junio de 2013

El anarquismo ante la democracia del Capital y del Estado



















Marcelo “Liberato” Salinas (Integrante del Taller Libertario Alfredo López, La Habana)

[El texto que sigue es parte de un documento más extenso – Leche con jugo de naranja. Diálogo de un anarquista del OC con sus amigos demócratas- originado en un debate dentro de la Red Observatorio Crítico (OC) de Cuba <observatoriocriticodesdecuba.wordpress.com>]

… No sentimos ninguna vergüenza en decir que somos anti-democráticos, porque no nos reconocemos  como tal dentro de las fantasías de los ingenieros en realpolitik, que han hecho escuela describiéndonos a los anti-democráticos, en las versiones más condescendientes, como casos clínicos que eligen siempre la violencia en sus relaciones, pequeños tiranos manipuladores, individuos desagradables y poco dignos de confianza. Achatar las posturas antidemocráticas a esta caricatura siniestra es una muestra concreta del inmenso poder aleccionador de masas de las actuales satrapías académicas y universitarias globales y de la descomunal capacidad de desarme intelectual del régimen de ocio televisivo igualmente global.

… Somos antidemocráticos porque la democracia con total elegancia y violenta serenidad ha aniquilado en las últimas décadas, mejor que ninguna tiranía brutal, el tejido social que necesita el mundo que propugnamos, sin dirigentes ni dirigidos, sin representantes, ni representados y ha dado lugar a una política, una economía, un arte, una ciencia separadas del resto de la vida, que han liquidado la posibilidad de una comprensión global de nuestras decisiones y la conciencia de sus consecuencias. La democracia ha sido fórmula aritmética de urgencia, diseñada por elites emergentes para corregir las ineficacias de la concentración técnica del poder absoluto en manos de un individuo y para contener, por las buenas y por las malas, el impulso sordo de los humillados y ofendidos a borrar las huellas de todo poder coercitivo, con el rotulillo edificante pero melindroso de “demos-cracia”.

Somos antidemocráticos porque la democracia en el legítimo empeño de evitar las dictaduras se ha convertido en una maquinaria universal absoluta, a la que se le ha atribuido  todo el fetichismo, dogmatización despótica y culto a los especialistas que ello implica, con estrellas fulgurantes como Norberto Bobbio o John Rawls. Insistimos en distanciarnos de la democracia porque históricamente esta ha sido uno de los dispositivos con que el Capital y el Estado han achatado la convivencia cotidiana a su nivel mínimo imprescindible para que circulen libremente el capital y las mercancías.

El sistema democrático realmente existente hoy presupone la ausencia estructural de diálogo entre los candidatos a gobernantes y los gobernados, de los cuales el sistema democrático solo espera que emitan un voto en total silencio y aislamiento dentro de una cabina cortinada, como cuando se defeca en una letrina. La deliberación colectiva entre iguales, el dialogo abierto  que permite la búsqueda colectiva, si no de la verdad, al menos de la decisión más pertinente, es sustituido por el, cada vez más degradado, debate entre candidatos, del cual se supone que salga una elección individual esclarecida, lo cual casi irremediablemente se convierte en un contrasentido.

A diferencia del socialismo real, la democracia hoy realmente existente es la única posible y su única función permanente y tangible es impedir que gobierne el pueblo a través de la red de asambleas locales multi-temáticas y soberanas, que podrían brotar casi naturalmente en todos lados, si no existiera el universal dispositivo policiaco-cultural de fomento científico de la abulia y la  irresponsabilidad  masiva sobre  la gestión de las condiciones de nuestra existencia.

 No pasamos por alto las notables diferencias entre democracias como la cubana, la venezolana, la francesa o la norteamericana. Tomamos nota de que en muchísimos aspectos es preferible que gobierne Antonio Rodiles a Raúl Castro; que en la academia de las ciencias sociales presidan Marlen Azor y Aroldo Dilla a Thalía Fung; que en la educación sea ministro Antonio Chaguaceda y no Hassan Pérez; que en la economía paute normas Pedro Campos y no Marino Murillo, que en la cultura reine el liberal Rafael Rojas a su hermano filo-trotskista Fernando Rojas; que Yohanis Sánchez sea ministra de informática y Comunicaciones y no Ramiro Valdez, pero todos ellos irremediablemente gobernarán, es decir solamente refrescarán la pantalla de un programa que se mantendrá incólume, sano y salvo, para seguir funcionando día y noche para todos aquellos que quieran ser potenciales conductores de masas dispuestas a ser anestesiadas, con la ilusión de que la democracia cambiará sus vidas sin esfuerzo, sin responsabilidad alguna, sin involucramiento mítico, sin entrega amorosa desinteresada, como han venido viviendo hasta ahora, producto de la alienación instituida que ha convertido hasta el smog en pintoresca neblina.

… Frente a los actuales Lineamientos  para la reorganización del capitalismo estatal cubano y a las hojas de ruta para la  instauración de una democracia cubana, modelo funcional a un capitalismo transnacional siniestro, la fuerza más formidable que podemos presentar los anarquistas y todos aquellos que pueden todavía sufrir razonablemente nuestro país delirante, habitación aislada de este hospital psiquiátrico global, es la voluntad mancomunada, fraternal, trabajosa y libre de todos los que quieran reapropiarse de sus condiciones de vida, autogestionarla asambleariamente, con paciencia y amor, para garantizar que ni los demócratas de cuello y corbata ni los de bota y fusil encuentren espacio ni en nuestros deseos, ni en nuestras vidas.

¡Patria sin Estado, pueblo organizado! 


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones