domingo, 10 de marzo de 2013

El legado de Chávez


Por Ebert Cardoza

El legado del comandante-presidente Hugo Chávez, se materializa en una constitución de corte neo-liberal, con la cual se instauraron las “cadenas jurídicas de la globalización” en Venezuela, por ahora defendida por gobierno y oposición, así como todo un andamiaje jurídico que incluye una Ley contra el terrorismo, versión tropical de la Ley Patriota del imperio, donde se considera un “Acto Terrorista” cualquier acto con intenciones de “destruir las estructuras políticas fundamentales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional” (Art. 4), lo cual niega implícitamente la posibilidad de toda acción revolucionaria y criminaliza cualquier actividad que pretenda subvertir el nuevo orden mundial.

Al anunciarse definitivamente la muerte del presidente Chávez, quisiera comenzar este artículo con expresar mis sentimientos de condolencia al pueblo chavista, así como a familiares, amigos y amigas, compañeros y compañeras de armas, camaradas de partido, militantes de la utopía y demás simpatizantes de la causa libertaria de los pueblos, quienes siempre mantuvieron su admiración y respeto a su liderazgo, muchas veces desde posiciones críticas e irreverentes, otras desde posturas adulantes y oportunistas, como siempre.  Sin embargo, para ser sincero en este momento  singular, debemos ser consecuentes con la verdad histórica, al menos aquella que nos tocó vivir y testimoniar. 

Más allá de la valoración positiva o negativa, buena o mala del presidente Chávez, solo pretendo hacer algunas reflexiones sobre el legado de quien lideró la llamada “revolución bolivariana”, pues como dijo Bolívar a las revoluciones debía juzgarse desde muy lejos y observarse desde muy cerca. Pues bien, durante cincuenta años he estado muy cerca, porque nací en esta tierra de gracia y desgracias, de cuantiosas riquezas y extrema pobreza, pero han pasado 200 años y esa revolución bolivariana ha mantenido un hilo conductor, tanto en el pensamiento militar como en el imaginario colectivo venezolano y latinoamericano. Pero si bien el mayor aporte de Chávez fue haber despertado de nuevo ese pensamiento,  el mayor error fue haber pretendido sustituirlo y tergiversarlo para satisfacer un ego personalista.

SALARIOS DE RICOS POR REPRESENTAR A LOS POBRES

Quienes llegaron a enfrentar a la partidocracia adeco-copeyana, desde diferentes trincheras, creyeron ingenuamente que Chávez era la opción para salir del bipartidismo puntofijista, como en efecto ocurrió. Pero, al mismo tiempo, amplios sectores de ese mismo bipartidismo acéfalo, corrupto y desacreditado, así como de la izquierda pacificada y parasitaria, comenzaron a engrosar las filas del chavismo. Muy pronto se conformó una masa burocratizada, dependiente de los favores del partido, mientras el grueso de la población se conformó -se conforma- con unas migajas - llamadas “Misiones”- caídas de la mesa del banquete petrolero. Por esa vía se reprodujo la partidocracia y el paternalismo estatista,  dominado por el fuerte personalismo mesiánico, encarnado en la figura del presidente. Por cierto, migajas que ni son garantía de seguridad social ni soberanía alimentaria, sino una creciente dependencia del pueblo frente al todopoderoso Estado venezolano, mientras una minoría en el poder –incluyendo a los politiqueros de oposición- devengan salarios de ricos por representar a los pobres. De esa manera, la vieja democracia representativa terminó reproduciéndose,  pero bajo el pomposo  título de “democracia participativa y protagónica”.  

Hoy, la patria de Bolívar carga con una pesada deuda externa pluripolar, dependiente del gran capital trasnacional y de una renta petrolera capturada por el capital financiero e industrial del capitalismo mundial, depredador y guerrerista. La deuda externa heredada alcanza topes históricos que ponen en peligro la soberanía económica del país. Quienes piensan que el capital chino es bueno y el yanqui es malo, se equivocan. Ambos representan intereses del Capital, ninguno es comunista o democrático, son esencialmente capitalistas. Pero  la deuda externa, como diría Sucre,  es un peligro para sostener la  independencia.


EL NUEVO LIBERTADOR

Quienes han proclamado a Chávez como segundo Libertador de Venezuela y segundo redentor de la humanidad, les pregunto: ¿De quién y de qué nos libertó Chávez?. Hoy, las empresas petroleras yanquis son más dueñas del petróleo venezolano a través de convenios entreguistas firmados por el comandante-presidente, los chinos y rusos han entrado de lleno en el reparto, recolonizando el territorio a merced de la globalización y el neo-liberalismo disfrazado de “socialismo del siglo XXI”, el dólar de Washington ha sido revaluado frente a un devaluado Bolívar, mientras se justifican las medidas por razones económicas indefendibles, la inflación tragándose el deteriorado salario de la clase trabajadora y condenando a la miseria a los sectores más desposeídos,  los ejércitos mercenarios de USA y la OTAN cercando y amenazando la patria por todos lados para despojarla de sus riquezas y poder sobrevivir como potencias en medio de una crisis inminente del sistema capitalista. Ni nos hemos liberado del imperio del capital, ni hemos roto las cadenas de la globalización, sino por el contrario, las hemos reforzado.  Hoy somos más dependientes de la producción de alimentos foránea y de la renta petrolera internacional, lo cual nos hace vulnerables a la crisis económica mundial.

El legado de Chávez ha dejado a un país dividido entre chavistas y escuálidos, donde los Ni-Ni y terceros caminos  han sido despojados hasta de su derecho a disentir, donde los odios entre sectores fascistas de derecha y de izquierda amenazan con encender la pradera, donde la lucha por el poder se está dirimiendo entre dos minorías que no representan ni la mitad de la población total de Venezuela, donde la renta petrolera es repartida como botín entre una cuerda de choros representantes del pueblo.

LOS SECRETOS DE CHÁVEZ

Con el fallecimiento de Chávez, se aleja la posibilidad de saber cuál será el destino de un pueblo tomado por asalto por el narcotráfico, verdadero flagelo que ha invadido todos los sectores sociales, políticos, económicos y militares, porque se fue el comandante sin dictarse sentencia contra Walid Mackled y su red de cómplices civiles y militares de alto rango. Por ahora, el “caiga quien caiga” será sólo un arrebato de retórica política, más no una práctica de justicia en el cumplimiento de la ley. Como tampoco se sabrá quiénes mandaron a matar a Danilo Anderson, a los cientos de dirigentes campesinos e indígenas, como el cacique Sabino. La impunidad seguirá como carcoma del sistema judicial venezolano. Tampoco vamos a saber qué se habló en Fuerte Tiuna entre Jimy Carter, Gustavo Cisneros y Hugo Chávez a dos años del golpe de Estado de 2002, ni vamos a saber cuáles fueron los entretelones de la reunión en Santa Marta con el presidente Santos de Colombia, cuando se negoció a Mackled, para su extradición a Venezuela, por la entrega al gobierno colombiano de presuntos guerrilleros. Será un misterio conocer -en verdad- cuál fue el papel real del comandante-presidente para los intereses estratégicos de Estados Unidos y su posicionamiento militar de la región, y porqué Chávez aceptó las bases militares  norteamericanas en Colombia, bajo el argumento que era un problema del Estado colombiano, después de haber desatado severas críticas contra las mismas. 

En lo particular, respeto cualquier tendencia ideológica, política o religiosa, siempre y cuando sea en procura de construir un mundo más humano, pero tengo derecho a expresar mi posición como estudioso de la historia de Venezuela.  Siempre voy a reconocer los logros sociales alcanzados durante la gestión de cualquier gobierno, más como una conquista del pueblo y no como una dádiva del gobierno, pero seré un crítico implacable contra todo  endiosamiento, culto a la personalidad, mitificación mesiánica, así como a todo “ismo” de corte fascista que siembre la semilla de la violencia horizontal o “guerra civil”, como diríamos en términos históricos. En todo caso, independientemente de mi apreciación personal con respecto al presidente Chávez, la historia, aparte de hechos, es un conocimiento en permanente construcción colectiva. La historia me enseñará con el paso del tiempo, con su cúmulo de lecciones y experiencias, cuál fue el verdadero papel de Chávez en el contexto de la globalización y el neo-liberalismo, como sistema de dominación mundial en marcha, más allá de la retórica y la demagogia.

CHÁVEZ Y SU CONSTITUCIÓN NEOLIBERAL

Las alimañas y escorpiones, que se enriquecieron a la sombra de Chávez,  de quienes habló el general Müller Rojas saben a qué me refiero,  pero su veneno no podrá matar la conciencia de cientos de hombres y mujeres convencidos de la necesidad de una revolución continental, como la soñó Miranda, Bolívar, Martí, Sandino y el Che, capaz de colocarse a la altura de los pueblos que luchan por su liberación, sin traicionar la esperanza por construir un mundo mejor. Ciertamente, la marcha hacia la gran patria no muere con la muerte de un guerrero, pero puede retroceder por la traición de un hombre.

El legado del comandante-presidente Hugo Chávez, se materializa en una constitución de corte neo-liberal, con la cual se instauraron las “cadenas jurídicas de la globalización” en Venezuela, por ahora defendida por gobierno y oposición, así como todo un andamiaje jurídico que incluye una Ley contra el terrorismo, versión tropical de la Ley Patriota del imperio, donde se considera un “Acto Terrorista” cualquier acto con intenciones de “destruir las estructuras políticas fundamentales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional” (Art. 4), lo cual niega implícitamente la posibilidad de toda acción revolucionaria y criminaliza cualquier actividad que pretenda subvertir el nuevo orden mundial.

Si todos somos Chávez, somos una caricatura de revolución y estamos destinados a repetir los errores del “socialismo real” y el “capitalismo con rostro humano”, que han llevado a la humanidad a un callejón sin salida ante la degradación social y ambiental, así como la destrucción del planeta en los albores del siglo XXI.  Lo siento por quienes no entienden, por ahora, pero el sistema ha inventado todo recurso para mantener su reproducción en el tiempo, sin cambiar su estructura, sin explicar su coyuntura, pues el legado del extinto presidente no se podrá comprender sólo en una determinada contingencia de relevo presidencial, sino en un contexto estructural y superestructural históricamente dado, impuesto por las grandes corporaciones del capital que pretenden instaurar su gobierno mundial a costa de sangre y petróleo. 

4 comentarios:

  1. Saludos, interesante articulo, interesante visión de la perspectiva actual venezolana.

    Me llama poderosamente la atención el aviso que tienen de abstención activa el 7-O, donde puedo conseguir material acerca del porque siempre gana Diosdado?

    Creo que apenas ahora estoy abriendo los ojos...
    Saludos

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  2. Muy bueno, escribes (n) muy bien. no soy anarquista soy marxista y ante eso hay que saber valorar las oponiones criticas y revolucionarias; quizas nada mas falto recalcar el papel derechamente contrarevolucionario y archinacionalista de hugo chavez y su chouvinismo fascista cuya propaganda de por cierto la pagaba con la plusvalia que dejaba el trabajo de miles de obreros explotados en las plantas de petroleo yankis y de otros capitales extranjetos. los socialistas del siglo xxi saltan de la alegria con los petrodolares. y para finalizar, como dijo el camarada lenin, la unica manera de ganar la democracia es con un fusil en el hombro de cada obrero (no en el hombro de un chouvinista socialpatriota chavistas !!!!)

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  3. Debo comenzar, poniendo en claro que no estoy de acuerdo con lo que se plantea en el artículo ya que, aunque nadie niega que desde el punto de vista ideológico existen errores evidentes, que deben ser corregidos en nuestro transitar hacia una ideología socialista, anarquista, comunista y sus derivados, las razones expuestas aquí no son más que una clara demostración de lo que significa el fascismo de izquierdas, que no es más que este que hacen, no sé muy bien sí, “intelectuales de izquierda” que creen que sólo leyendo libros se cambia el mundo, o más bien por simples laboratorios de la derecha, que buscan la forma de minimizar la obra de aquellos, que aunque con sus defectos y errores, han logrado dar pasos claros y fundamentales, hacia lo que es despertar de los pueblos, su concientización y su activación en el debate y la acción revolucionaria.
    ¿A ver quién, que en su sano juicio, que se considere una persona con claros valores revolucionarios cree que Hugo Rafael Chávez Frías, tenía que resolvernos todas las contradicciones que tenemos los que queremos un mundo mejor? ¿Acaso estamos hablando de procesos revolucionarios o estamos hablando de actos de magia? Señores, ninguno de los que se identifica con este artículo, tiene la capacidad de dirigir una revolución que acabe con todas las contradicciones que tenemos como socialistas, comunistas, anarquistas, ecologistas, etc. porque es sencillamente imposible para las capacidades de un solo ser humano (eso sin mencionar el sistema global de Estados Nación al que pertenecemos).
    Por eso, nuestras ideologías hablan de lo colectivo como base fundamental para el logro de objetivos y también por eso, lo que no resolvió el precursor de este despertar (el cual es innegable desde el mismo momento en que estamos en este debate) Hugo Chávez, pues sencillamente se traduce en que toca seguir avanzando descubriendo contradicciones y solucionándolas, desde el punto en el que estamos, porque se supone que estamos haciendo una REVOLUCION y esta es continua porque es una evolución que se mantiene constantemente renovándose, no es un fin en sí misma y el que crea que en algún momento vera una transformación radical del sistema que nazca de un proceso ideológico, simplemente tiene que empezar por aceptar que tiene un problema de disociación psicótica de la realidad, antes de continuar debatiendo.
    Por ello, que los que crean que es poca cosa que el Estado este plagado de personas diciéndonos constantemente que construyamos el socialismo, que hagamos revolución, que no dejemos de luchar en unidad, que llame a trabajar en colectivos como cooperativas, consejos comunales, comunas, etc., que mantenga esos conceptos vivos entre la gente, aunque en la práctica no sean el ideal de su aplicación, entonces lo invito a que dejen de opinar desde la comodidad de este Estado y se vaya a hacer revolución donde gobierna la derecha, para que después de un par de año me diga si es que aquí vamos tan mal como opinan.
    Bienvenida sea la crítica constructiva en nuestro proceso, porque de eso se trata de no estancarnos nunca, que los grandes intelectuales y pensadores sigan buscando propuestas y soluciones a los problemas y contradicciones, que los comuniquen para que avancemos, pero que no vengan con zancadillas y retrocesos porque estas “izquierdas” tipo bandera roja, son las que siempre mantuvieron el sistema de invisibilidad de las ideologías enclaustrando a 4 pelagatos a debates sin fin, ni acción durante décadas en este país y ahora que ven que nuevamente el debate salió a flote entonces ellos dicen que “esto no sirve para nada”.
    Por favor……

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  4. EL LIBERTARIO JUDICIAL
    “La sangre de estos hombres me apresura la sangre”.
    Elvio Romero
    En la frontera de la Pascua,“desnació” (el término es de Unamuno) don Julio César Cristóbal (83), civitas ejemplar, caballero valiente, amigo unánime de la justicia. Un andador de nuestras calles, que, a la manera de los maestros peripatéticos, enseñaba mientras caminaba: peatón de inteligencia en movimiento. Sus calendarios venerables los dotó y los donó a interpelar y cuestionar la hegemonía corporativa del Poder Judicial, cómplice de los poderosos, asumiendo el fuego invicto de Martínez Calderón, el célebre jurisconsulto que lo definió como el “Poder Perjudicial”. Su figura de junco tenso y su delgadez de tribuno ascético, animadas por una verbalidad fulgurante, se transfiguraban en sus arrebatos de Quijote urbano y Sócrates al paso, con su índice en ristre y el tábano de su idea enfrentando a las aspas y los cascos de la anomia comarcal. Pericles de mediasuelas entre Barranqueras y Resistencia, construyó su camino público y su sendero íntimo, trazados hacia el horizonte de la dignidad de la persona, piedra angular de la justicia que sostiene el edificio del derecho. Consumó y consumió su prédica y su práctica de mandato ético a la intemperie del debate, la docencia y la escritura. Su existencia reveló a un combatiente pacífico y un guerrero lúcido que resistió a las huestes del prevaricato, el latrocinio y la impunidad.
    Toda su vida fue una entrega a su trabajo de procurador judicial a la que ofrendó juventud, virtud y salud. Esa extendida experiencia la consteló a través de “En defensa del honor de los argentinos”, una obra en dos tomos, memorial de un homus legalis en el tercer poder del Estado. Simultáneo, fundó “La Hoja”, un periódico que lo tuvo como editor, redactor y comercializador de su gacetilla itinerante. Era su propio canillita, y del fruto de su venta, mano a mano, pagaba el costo de la impresión. La historiografía del periodismo chaqueño tendrá que incluirlo entre sus hacedores, en el estilo de los cronistas“remeros”, autodidactas y empíricos, de principios del siglo pasado.
    Un botón basta para muestra. En el año 2001, por opción de rebeldía crítica, a su sabio entender, se convirtió en abanderado de la Carpa de la Dignidad, frente a Secheep, hasta el extremo de encadenarse en su apoyo, con miembros de organizaciones sociales, frente a la Casa Rosada. Desde sus años mozos la urgencia de conciencia fue el dínamo de su vigilia que mantuvo insobornable hasta el convencido aliento último.
    Lo recordaremos en la Carpa, bajo el árbol, mate y guiso, rodeado de parroquianos y visitantes, compartiendo el centro de la mesa con Plinio Richarson Conde, el tío abuelo, cuidador del caballo Pinto del general Perón, oculto y clandestino en una estancia de La Sabana, luego de la Revolución Libertadora. Ambos lucían la condición de la“vejentud”, neologismo que acuñó Edmundo Guibourg, biógrafo personal de Carlos Gardel; en referencia a un estado de apertura cósmica con la realidad que trasciende el tiempo del cuerpo. El dueto de canas arduas concitaba la atención de parroquianos y visitantes porque convertían el espacio de litigación a cielo abierto en un auténtico “ágora” democrático, asambleario y soberano.
    Ahora, hay dos sillas en su academia de sabiduría popular. Los jóvenes ya tomaron su bandera de idealismo jacobino y libertario que perpetúe su legado memorable.
    Bosco Ortega

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