Consuelo Giansante
Hay tantas prácticas y lógicas que se escapan a las explicaciones de la economía de mercado que se podría decir que en ellas cabe el mundo entero. Cuando las protagonistas de estas prácticas son pobres, procedentes de países periféricos como los africanos y además son, en su mayoría, mujeres que se organizan al margen de los mercados y del Estado, estas prácticas se suelen catalogar como «residuales», «economía informal», «economía sumergida» o «economía de superviviencia». Pero la realidad es que son las respuestas que mejor se adaptan a las necesidades y circunstancias de sus sociedades, que es en realidad el origen de la economía. Sin embargo, la historia del capitalismo es la historia de una economía que va dejando de ser social y, en palabras del antropólogo David Graeber, «de la transformación gradual de las redes morales por la penetración del impersonal y a menudo vengativo poder del Estado». En la óptica capitalista, la economía ya no es producir valor ni satisfacer necesidades, sino que lo económico viene definido exclusivamente por los movimientos de dinero. Pero la economía no es reductible a lo monetario ni los mercados y las tontines nos sirven aquí para reflexionar acerca de lo que comúnmente llamamos «economía» o «lo económico».
Hay tantas prácticas y lógicas que se escapan a las explicaciones de la economía de mercado que se podría decir que en ellas cabe el mundo entero. Cuando las protagonistas de estas prácticas son pobres, procedentes de países periféricos como los africanos y además son, en su mayoría, mujeres que se organizan al margen de los mercados y del Estado, estas prácticas se suelen catalogar como «residuales», «economía informal», «economía sumergida» o «economía de superviviencia». Pero la realidad es que son las respuestas que mejor se adaptan a las necesidades y circunstancias de sus sociedades, que es en realidad el origen de la economía. Sin embargo, la historia del capitalismo es la historia de una economía que va dejando de ser social y, en palabras del antropólogo David Graeber, «de la transformación gradual de las redes morales por la penetración del impersonal y a menudo vengativo poder del Estado». En la óptica capitalista, la economía ya no es producir valor ni satisfacer necesidades, sino que lo económico viene definido exclusivamente por los movimientos de dinero. Pero la economía no es reductible a lo monetario ni los mercados y las tontines nos sirven aquí para reflexionar acerca de lo que comúnmente llamamos «economía» o «lo económico».
