Flower Bomb
Fuimos inducid@s a beber, yo entre el
resto, y cuando las vacaciones
se acabaron tod@s nos tambaleamos por nuestra inmundicia y, revolcándonos, tomamos un largo respiro, y
nos fuimos a nuestros diversos
campos de trabajo, sobre todo sintiéndonos bastante encantad@s de ir a donde nuestros amos
artísticamente nos habían engañado
para ir, con la creencia de que eso era la libertad, de vuelta otra vez a los brazos de la esclavitud. No
era lo que habíamos tomado para
serlo, ni lo que habría sido si no hubiésemos abusado. Se trataba de que era igual ser esclavo de un amo que
ser esclavo del whiskey y del
ron. Cuando el esclavo estaba borracho el esclavista no tenía miedo de que pudiese planear una
insurrección, o de que pudiese
escapar hacia el Norte. Era el esclavo sobrio, pensativo, el que fue peligroso y necesitó la vigilancia de su
amo para mantenerle como un esclavo. – Frederick
Douglass
La
cultura de la intoxicación proporciona un entorno social normalizado para el
escape tóxico. Esta forma
específica de escapismo se centra en el abuso de sustancias y la embriaguez como métodos preferidos para aliviar el estrés
emocional. A medida que la miseria de la esclavitud asalariada y la monotonía de la sociedad
industrial crean un deseo temporal de escapar, la
adicción es explotada para ganar capital. Esta
motivación de lucro fabrica un paisaje para el
ánimo (ya sea a través de la publicidad de las corporaciones o de las
tradiciones sociales) la cual refuerza
la cultura de la intoxicación como una norma social.
