La Rebelión de las Palabras
En el pasado mes de marzo, se colgaba en https://vozcomoarma.noblogs.org/?p=15695 un texto de activistas antiespecistas/animalistas de Ciudad Real desmontando las MENTIRAS que el empresario del Circo Continental junto con Nacho Pedrera, portavoz de la asociación Circos Reunidos, habían montado para intentar victimizarse, encubrir su gran torpeza y de paso criminalizar al movimiento por los derechos de los animales.
En aquella ocasión, después de que su circo quedase en ridículo cuando dos toros lograron abandonar el recinto del circo y llegar a la vía pública aunque sin atacar a nadie, ese incidente, fruto de las, afortunadamente, cutres instalaciones y seguridad de los explotadores dueños del circo, la fuga fortuita de los animales se convirtió de repente y por arte de magia, con la complicidad de los medios de comunicación locales en un acto supuestamente cometido por activistas animalistas que vestidos de negro y gritando consignas habrían sido vistos abriendo las jaulas de esos toros así como de ponys, tigre y león (animales que debían estar muy a gusto en su jaula, ya que en ningún momento fueron vistos fuera de ella). Con este cuento, pura invención del dueño del circo para hacerse la víctima, no sólo pretendía criminalizar al movimiento antiespecista local, sino también acusarles de poner en peligro la seguridad de niños, conductores y viandantes, algo que por supuesto, no es culpa de nadie más que del dueño del circo y además, es falso ya que los toros (ni ponys, ni tigres, ni leones, sólo dos toros) en ningún momento atacaron a nadie.
En el pasado mes de marzo, se colgaba en https://vozcomoarma.noblogs.org/?p=15695 un texto de activistas antiespecistas/animalistas de Ciudad Real desmontando las MENTIRAS que el empresario del Circo Continental junto con Nacho Pedrera, portavoz de la asociación Circos Reunidos, habían montado para intentar victimizarse, encubrir su gran torpeza y de paso criminalizar al movimiento por los derechos de los animales.
En aquella ocasión, después de que su circo quedase en ridículo cuando dos toros lograron abandonar el recinto del circo y llegar a la vía pública aunque sin atacar a nadie, ese incidente, fruto de las, afortunadamente, cutres instalaciones y seguridad de los explotadores dueños del circo, la fuga fortuita de los animales se convirtió de repente y por arte de magia, con la complicidad de los medios de comunicación locales en un acto supuestamente cometido por activistas animalistas que vestidos de negro y gritando consignas habrían sido vistos abriendo las jaulas de esos toros así como de ponys, tigre y león (animales que debían estar muy a gusto en su jaula, ya que en ningún momento fueron vistos fuera de ella). Con este cuento, pura invención del dueño del circo para hacerse la víctima, no sólo pretendía criminalizar al movimiento antiespecista local, sino también acusarles de poner en peligro la seguridad de niños, conductores y viandantes, algo que por supuesto, no es culpa de nadie más que del dueño del circo y además, es falso ya que los toros (ni ponys, ni tigres, ni leones, sólo dos toros) en ningún momento atacaron a nadie.
