Pepe Gómez
La historia de los pueblos es escrita por los vencedores, y por lo tanto la de los vencidos volcada al ostracismo, relegada y culpabilizada por una intolerancia infinita que los expropian de sus tierras, de su moral y costumbres, de su libertad y sus vidas. Nada justifica tales actos ignominiosos y contra ellos hemos de revelarnos demostrando y activando nuestra solidaridad internacional. Que sus historias crezcan y permanezcan en nuestra memoria.
Mi primer grano de arena se ha inclinado hacia dos pueblos (existen más de trescientos) que llaman profundamente mi atención y que respeto profundamente por la riqueza de su organización social, por su rebeldía y por su imponderable “democracia directa”: IROQUESES Y MAPUCHES.



















