Gustavo Godoy
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche en una de sus primeras publicaciones “El origen de la tragedia”, explora el origen y el desarrollo de la tragedia griega, y plantea la dicotomía de las mentalidades apolínea y dionisíaca presentes en el arte. Por un lado, esta Apolo. Es el dios del sol, la belleza y la forma. Es símbolo de la luz, la medida, la estructura y la mesura. Representa el proceso de individuación y el racionalismo al estilo socrático.
Por otro lado, en diametral oposición, esta Dionisio. Es el dios del vino, la intoxicación y la vida. Es el símbolo de lo oscuro, lo informe, el instinto y la pasión. Representa el rompimiento con todas las barreras y todas las limitaciones.En los ritos Dionisiacos de la Grecia antigua y en los bacanales de Roma, los devotos ebrios pasaban a ser uno con el flujo de la vida misma. La división sujeto-objeto desaparecía. En estas orgias, el ser era uno con el mundo en una especie de clímax orgásmico.
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche en una de sus primeras publicaciones “El origen de la tragedia”, explora el origen y el desarrollo de la tragedia griega, y plantea la dicotomía de las mentalidades apolínea y dionisíaca presentes en el arte. Por un lado, esta Apolo. Es el dios del sol, la belleza y la forma. Es símbolo de la luz, la medida, la estructura y la mesura. Representa el proceso de individuación y el racionalismo al estilo socrático.
Por otro lado, en diametral oposición, esta Dionisio. Es el dios del vino, la intoxicación y la vida. Es el símbolo de lo oscuro, lo informe, el instinto y la pasión. Representa el rompimiento con todas las barreras y todas las limitaciones.En los ritos Dionisiacos de la Grecia antigua y en los bacanales de Roma, los devotos ebrios pasaban a ser uno con el flujo de la vida misma. La división sujeto-objeto desaparecía. En estas orgias, el ser era uno con el mundo en una especie de clímax orgásmico.
