Brandon Venturino
Últimamente en Argentina se ha extendido el uso de la palabra “libertario/a” y ahora se hace alusión a ella en múltiples ámbitos. Desde las redes sociales hasta la radio y la televisión, hoy todo el mundo parece evocar su existencia, pero, por desgracia, el significado que se le está dando no puede ser más errado. Es entonces que nosotros/as -los/as anarquistas, quienes históricamente nos hemos adjudicado dicho vocablo y quienes primero lo hemos utilizado-, tenemos la tarea de salir a explicar -sino a repudiar- el mal uso del término.
Para empezar debemos señalar el origen del error: simplemente, la creación del “Partido Libertario” el año pasado. Junto con su existencia ha nacido el error conceptual de llamar “libertarios” tanto a sus integrantes como a sus adeptos en este país. Hasta este punto en lo que respecta a la Argentina. Pero, siendo un mal de categoría general (ya que no solo en Argentina ha tomado lugar esta equivocación sino que el modelo del llamado “partido libertario” que se estableció recientemente en nuestro país ya se ha replicado en muchos otros, y con él, la equivocación), nos proponemos ir más allá y dilucidar la génesis real del error para promover su corrección.
Últimamente en Argentina se ha extendido el uso de la palabra “libertario/a” y ahora se hace alusión a ella en múltiples ámbitos. Desde las redes sociales hasta la radio y la televisión, hoy todo el mundo parece evocar su existencia, pero, por desgracia, el significado que se le está dando no puede ser más errado. Es entonces que nosotros/as -los/as anarquistas, quienes históricamente nos hemos adjudicado dicho vocablo y quienes primero lo hemos utilizado-, tenemos la tarea de salir a explicar -sino a repudiar- el mal uso del término.
Para empezar debemos señalar el origen del error: simplemente, la creación del “Partido Libertario” el año pasado. Junto con su existencia ha nacido el error conceptual de llamar “libertarios” tanto a sus integrantes como a sus adeptos en este país. Hasta este punto en lo que respecta a la Argentina. Pero, siendo un mal de categoría general (ya que no solo en Argentina ha tomado lugar esta equivocación sino que el modelo del llamado “partido libertario” que se estableció recientemente en nuestro país ya se ha replicado en muchos otros, y con él, la equivocación), nos proponemos ir más allá y dilucidar la génesis real del error para promover su corrección.


