El Presidente del Estado Vaticano y Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico (Kaiser des Heiligen Römischen Reiches) ha presentado la renuncia ante su Jefe –Dios-. Es seguro que Benedicto XVI (B16) no ha dimitido “en plena libertad” ni ha sido por cuestiones de “falta de fuerzas”. Entonces, ¿por qué habrá sido? Para empezar, veamos los antecedentes.
Presidentes
dimisionarios
Clemente I (aprox. 91-101), pudo ser el Tito Flavio Clemente
que fue ejecutado en 95 o 96. ¿Encuentra Vd. algún problema en conciliar esta
fecha con las de su pontificado? Pues no se preocupe, la historia del
cristianismo está plagada de misterios aun mayores.
Ponciano (230-235), pese a que negoció su abdicación a
cambio de jugosas pompas terrenales, fue expulsado de Roma. Se enfrentó
al primer anti-papa (Hipólito, 217-235) hasta que, harto de trifulcas de
campanario, el emperador Maximino deportó a los dos litigantes a las minas de
sal de Cerdeña. Allí, ambos se reconciliaron. Poco después, fueron muertos.
Celestino V (1294), alias del fraile Pietro da Morrone.
Ascendió al solio pontificio cuando contaba
unos 85 años. Su sucesor le deportó al castillo de Monte Fumone y murió en
prisión.
Gregorio XII (1406-1415) A cambio de su renuncia consiguió
hacerse con las regalías de Porto y de Ancona. Murió tres semanas antes de que
fuera elegido su sucesor.

