Por: José Hernández
Director Adjunto
El personaje: el sacerdote capuchino Miguel Ángel
Cabodevilla lleva 35 años en Ecuador. El misionero es uno de los precursores de
la defensa de los pueblos indígenas ocultos de la Amazonía y lucha para evitar
su exterminio.
Miguel Ángel Cabodevilla conoce como pocos el
Yasuní y sus pueblos. En esta entrevista critica las ocurrencias en el debate y
hace una propuesta: parar un año la explotación y estudiar en serio la zona.
- El Gobierno dio unos argumentos para empujar el
plan A. Ahora los cambia para aplicar el plan B. Usted que conoce la zona y sus
pueblos, ¿qué piensa de esto?
- Lo veo como una perversión. La primera víctima de
esta guerra es como siempre la verdad. El Gobierno dice una parte de la verdad
y oculta otra parte. Cuando el Presidente dice, por ejemplo, que va a quedar
afectado el uno por 1000 puede ser cierto si se refiere a la ocupación
territorial. Pero de ninguna manera, y él lo sabe, si se refiere a la capacidad
de afectación. No hay cosa que ponga más furiosos a los grupos en contacto que
el ruido del helicóptero. Cuando se descubre su casa desde el cielo, ellos
pueden atacar porque se sienten absolutamente inermes, desesperados. La
afectación no es solamente el territorio. No se dice toda la verdad.
