Humberto García L.
Durante
muchos años se discutió si las medidas económicas tomadas por los gobiernos de
Chávez y Maduro respondían a un modelo propiamente dicho u obedecían más bien a
improvisaciones y a la ignorancia del eterno. Un petróleo rozando los
$100/barril admitía, sin duda, muchas liberalidades. Otros opinaban que se
trataba de imponer progresivamente el comunismo, por lo que su intención era
política: de ahí la dificultad de apreciar una racionalidad económica. Pero
ahora que han bajado las aguas de la bonanza petrolera, emergen elementos de un
modelo económico claramente distinguible. Pero muchos se niegan a percibirlo
como tal porque su fin no es el mayor bienestar para la población -fin o deber
ser de lo económico- sino maximizar la participación en el producto social de
quienes detentan el poder.

