Por Fernando Villavicencio
El Presidente Rafael Correa confirmó en su enlace sabatino
que la próxima semana se firmarán los contratos para la optimización de la
producción de los llamados campos maduros “joyas de la corona”, con las
empresas norteamericanas: Halliburton, Schlumberger y Baker. La firma de esos
contratos constituye la privatización del petróleo y una radical contradicción
del gobierno ecuatoriano, quien ha sido crítico del capital norteamericano,
sostiene Fernando Villavicencio, en el siguiente análisis.
El año 1972, el “gobierno nacionalista y revolucionario de
las Fuerzas Armadas”, de Guillermo Rodríguez Lara, nacionalizó el petróleo.
Cuarenta años después, el gobierno “nacionalista y revolucionario” de Rafael
Correa Delgado, consuma la privatización.
Hace cuatro décadas, la revolución petrolera liderada por el
Contralmirante Gustavo Jarrín Ampudia, creó la Corporación Estatal Petrolera
Ecuatoriana CEPE, e impulsó un proceso de nacionalización, modificando
sustancialmente a favor del país la participación en el contrato con la
transnacional norteamericana Texaco, y sentando las bases para lo que sería
años después, la reversión al Estado de los grandes campos, llamados Joyas de
la Corona: Sacha, Auca, Shushufindi, Cononaco, Lago Agrio y Libertador. Desde
entonces, el subsuelo de esos campos ubicados en la Amazonía, ha provisto de
los principales recursos económicos al país. A partir de su reversión a
Cepe-Petroecuador, gobernantes de diverso color intentaron privatizarlos:
Bucaram, Alarcón, Mahuad, Noboa y Gutiérrez, pero en su tentativa acabaron
derrocados.
En junio del año 2003, cuando el joven economista Rafael
Correa, aún no soñaba con Carondelet, el presidente Lucio Gutiérrez, disponía
la entrega de las Joyas de la Corona al capital extranjero: “He tomado la
decisión de que los cinco campos (Joyas de la Corona) se contraten con la mayor
urgencia por el sistema de obras y servicios específicos", dijo, el hoy
opositor de Correa. Gutiérrez no alcanzó a cumplir su sueño, la rebelión de los
forajidos se adelantó y lo sacó del poder.

