Fernando Dorado
Hemos planteado que el llamado declive de los gobiernos “progresistas y de izquierda” en Sudamérica –entre ellos los últimos 3 gobiernos [municipales] de Bogotá–, no sólo era previsto sino inevitable. La mayoría de analistas niegan el derrumbe. Desconocen las derrotas electorales sucedidas en serie en Bogotá, Argentina, Venezuela, y ahora, Bolivia.
La causa principal de ese proceso de desgaste y debilitamiento político de los llamados “procesos de cambio” consiste en la inexistencia de una concepción y una práctica verdaderamente revolucionarias que, en medio de la gestión pública del Estado “heredado”, consiga desarrollar y potenciar la capacidad organizativa y transformadora de la población en general.
Hemos planteado que el llamado declive de los gobiernos “progresistas y de izquierda” en Sudamérica –entre ellos los últimos 3 gobiernos [municipales] de Bogotá–, no sólo era previsto sino inevitable. La mayoría de analistas niegan el derrumbe. Desconocen las derrotas electorales sucedidas en serie en Bogotá, Argentina, Venezuela, y ahora, Bolivia.
La causa principal de ese proceso de desgaste y debilitamiento político de los llamados “procesos de cambio” consiste en la inexistencia de una concepción y una práctica verdaderamente revolucionarias que, en medio de la gestión pública del Estado “heredado”, consiga desarrollar y potenciar la capacidad organizativa y transformadora de la población en general.
