Daniela Alarcón
Desinformemonos.org
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La coyuntura política se muestra profundamente desfavorable
a los pueblos indígenas, pues el gobierno de Dilma Rousseff mantiene estrecha
relación el agronegocio y determinó detener la demarcación de tierras indígenas.
La tardanza por parte del Estado brasileño en concluir el
proceso de demarcación de la tierra indígena tupinambá de Olivença –donde viven
alrededor de 4 mil 700 indígenas, en más de 20 comunidades, entre las cuales se
incluye Serra do Padeiro–, contribuye al agravamiento del conflicto en la
región. Los indígenas son atacados a balazos, les incendian sus viviendas y les
roban su producción agrícola.
Con el objetivo de frenar la violencia impulsada por
individuos y grupos contrarios al reconocimiento de los derechos territoriales
del pueblo indígena tupinambá, en el sur del estado de Bahia, Brasil, la Fuerza
Nacional de Seguridad estableció el 20 de agosto una base de operación en la
ciudad de Buerarema, que permanecerá 90 días prorrogables. A pesar de la
presencia policial, el sábado 24 de agosto incendios criminales quemaron
viviendas y bienes personales de indígenas que viven en la zona urbana de
Buerarema, en represalia a la movilización indígena en defensa de su
territorio. Además, los tupinambás denuncian que el viernes 23 fue robada parte
de su producción agrícola de harina de yuca, mientras comerciantes no-indígenas
que los apoyan son agredidos y sus tiendas, atacadas.
