Con acciones que recuerdan a otros tiempos, una organización
indígena crítica del gobierno es intervenida violentamente con el fin de
entregarla a sectores oficialistas.
Pablo Mamani Ramírez
Desinformemonos.org
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Las oficinas del Consejo Nacional de Markas y Ayllus del
Qullasuyu (CONAMAQ, organización indígena opositora al presidente Evo Morales)
están intervenidas por la policía boliviana. Esta afirmación es literal, pues
los uniformados están adentro de las oficinas de la organización de los ayllus
(comunidades) que representa al mundo de los Andes.
Los interventores se justifican ante la opinión pública
alegando que están afuera, supuestamente, para evitar un “enfrentamiento” entre
indígenas. Aquí hay un sofisma colosal, porque en los hechos los policías
tienen tomadas las oficinas y varios de ellos, como se observa, permanecen
sentados en sus puertas interiores. ¿Qué hacen la Defensoría del Pueblo, el
representante de Naciones Unidas para los pueblos indígenas y otros pretendidos
defensores de los derechos humanos?
El gobierno trató de justificar que la policía está ahí con
el fin de resguardar las oficinas, pero la realidad es otra. En los hechos el
gobierno las tomó y toda afirmación contraria a ésta simplemente no es real. En
este contexto, se observa en los pasillos interiores un desolador paisaje de
ladrillos tirados en el suelo, palos o maderas quebradas, y una férrea
vigilancia policial que, más que resguardar el inmueble, despliega una
sistemática violencia psicológica y política. Estas dos violencias se muestran
mediante el amedrentamiento a los que están adentro y a los que están afuera.
Dentro se respira un ambiente de gran tensión y guerra no declarada, como en
los peores tiempos de las dictaduras militares.

