| Alejandro Cao |
Pablo Stefanoni
Alejandro Cao de Benós de Les y Pérez es un personaje
particular: de origen aristocrático, y nacido en Tarragona en 1974, se ha
transformado en el único funcionario occidental del régimen de Corea del Norte.
Se presenta como Delegado Especial del Comité de Relaciones Culturales con el
Extranjero del Gobierno coreano y tiene 6.607 seguidores en su cuenta de
Facebook. Como nombre de guerra usa Cho Sun-il (Una Corea).
Tanto su estilo como su actitud son una curiosa combinación
de "comunista” un tanto aparatoso, conservador moral y gerente de
relaciones públicas de una empresa transnacional. Su discurso está destinado a
justificar –a veces apelando a argumentos infantiles, otras a un culturalismo
tipo siglo XIX- todo lo que hace el régimen de Pyongyang. Alguna vez llegó a
alardear con haber hecho enviar a gente a campos de reeducación.
Según surge de sus propios dichos, es también un
intermediario de empresas occidentales que quieren hacer negocios en Corea y
suele presentarse como un traductor de la compleja cosmovisión coreana para un
mundo occidental que, evidentemente, no es capaz de entender nada de lo que
pasa allá sin su ayuda.
Todas sus fotos en Facebook conducen a mostrar gente feliz y
sonriente y a exaltar hasta los cielos la figura de abuelo, padre y nieto (Kim
Il-sung, Kim Jong-il y Kim Jong-un) que se transmitieron monárquicamente el
poder. Es un Freud de historieta, justifica todo esto diciendo que los coreanos
valoran mucho la figura del padre.
Una parte de la izquierda teme, sin embargo, denunciar a
este régimen brutalmente represivo por temor a hacer el juego al imperio, o
simplemente a la derecha. Pero en verdad, la mezcolanza de estalinismo a la
coreana, conservadorismo, confucionismo y meras necesidades del líder
(contenida en la Idea Juche) no tiene nada que ver con la tradición ni la
cultura de izquierda.