Adrián Liberman
La sociedad venezolana tiene la habilidad de acuñar frases que sintetizan procesos complejos. Condensado de diferentes elementos, dichos como “me iría demasiado”, que circuló de todas formas y medios para sintetizar el malestar creciente de muchos con el país, es un derivado de ese “por ahora” que nos ha enfermado hasta niveles inauditos.
El “momento Maiquetía”, penúltima de estas metáforas alude a ese instante que se vive en los predios del principal aeropuerto del país para plasmar lo que sienten quienes se despiden, la interacción entre los que se van para no volver y quienes se quedan.
Estar escribiendo sobre esto no es accidental, yo acabo de vivir mi “momento Maiquetía”, mi despedida con mi único hijo de 7 años y su madre, quienes decidieron buscar en otro lugar el bienestar que se merecen. Y descubrí en ese momento de desgarro, de dolor y anticipo de nostalgias, que ningún diván me había preparado para soportar esto sin sentir que un cuchillo de hielo me corta el alma…
La sociedad venezolana tiene la habilidad de acuñar frases que sintetizan procesos complejos. Condensado de diferentes elementos, dichos como “me iría demasiado”, que circuló de todas formas y medios para sintetizar el malestar creciente de muchos con el país, es un derivado de ese “por ahora” que nos ha enfermado hasta niveles inauditos.
El “momento Maiquetía”, penúltima de estas metáforas alude a ese instante que se vive en los predios del principal aeropuerto del país para plasmar lo que sienten quienes se despiden, la interacción entre los que se van para no volver y quienes se quedan.
Estar escribiendo sobre esto no es accidental, yo acabo de vivir mi “momento Maiquetía”, mi despedida con mi único hijo de 7 años y su madre, quienes decidieron buscar en otro lugar el bienestar que se merecen. Y descubrí en ese momento de desgarro, de dolor y anticipo de nostalgias, que ningún diván me había preparado para soportar esto sin sentir que un cuchillo de hielo me corta el alma…
