sábado, 22 de febrero de 2014

Opina un compa: ¿Qué pasa ahora en Venezuela?

Victor Camacho

Ya van varios que me preguntan desde afuera cómo está la situación en Venezuela ahora mismo. Y ni yo mismo que vivo aquí lo sé a ciencia cierta. Pero poniendo las cosas en perspectiva, yo me aventuro a decir que la gran crisis en Venezuela no es un latente "golpe de Estado" (según la conspiranoia del gobierno) ni una crisis económica (según la oposición), sino una incertidumbre ante la falta de elecciones para el 2014.

Pero antes, hablemos del contexto. Lo más resaltante, definitivamente, es el asunto económico. Aquí es interesante el uso de los términos: para el oficialismo se trata de "guerra económica"; para la oposición se trata de una "crisis económica". Hay escasez de insumos básicos, alta inflación, moneda recientemente devaluada y una intervención más fuerte del Estado en la economía. La palabra "crisis" tiene la intención de demostrar la incapacidad e ineptitud del gobierno en solucionar esos problemas; la palabra "guerra" denota la intención del gobierno de mostrarse como víctima de agentes internos o externos que causan dichos problemas. Del lado político, estamos ante una situación un tanto extraña para Venezuela, dado que este año no habrán elecciones. Las elecciones funcionaban como un modo de dirimir conflictos entre la oposición y el oficialismo, y más aún, funcionaban como un factor unificador en ambos grupos: unirse contra un enemigo común. Así, 2014 trae consigo el riesgo de la división partidista. Ambos bandos, que no sólo han perdido apoyo sino que corren el riesgo de dividirse, se ven ante todo un 2014 en el que no hay la necesidad de mantenerse unido. La inflación, la escasez, la inseguridad, son factores coyunturales, que funcionan como catalizadores de la crisis política, pero no son el gran factor de fondo en este momento.


La crisis de división es todavía peor en la oposición. Muchos en las bases opositoras no están contentas con la actuación de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática) ni de Capriles, estos serían sobre todo los opositores más radicales. No están contentos con el reciente pacto de los dirigentes de la oposición, que han reconocido tácitamente al gobierno de Maduro al coordinar conjuntamente con el gobiernos diversos proyectos, entre los que destacan el asunto de la inseguridad. De hecho, la mayor parte de la dirigencia de la MUD no está promoviendo las protestas. Así, Leopoldo López y María Corina Machado, también ex-candidatos a la presidencia, se están aprovechando de ese descontento en las bases opositoras para robar el protagonismo. Muchos opositores están muy molestos con la situación actual y esperaban con muchas ganas el llamado a salir a las calles, por ello Leopoldo López es el nombre más sonado en estos días al ser quien exprese el sentir de muchos de ellos, mientras que la popularidad de Capriles decae. Irónicamente, las razones para protestar son bastante vagas y no hay un criterio unificado: no todos protestan por la misma razón, ya sea por estudiantes detenidos, la situación económica, la inseguridad, todo lo anterior u otra que se me escape.

Del lado del oficialismo hay más que todo alegría. El radicalismo opositor beneficia mucho al chavismo, porque si algo sabe hacer el chavismo es unirse ante la adversidad. Las protestas le sirven al gobierno para demostrar que la oposición es violenta y fuera de la ley. Le sirve para crear un escenario donde el Estado es víctima de un enemigo en común, que no hay tiempos para discusiones internas en el chavismo, porque mejor nosotros que ellos. El gobierno señala que hay un ambiente de protesta similar al del 11 de Abril de 2002, por lo que se esconde un golpe de Estado en estas protestas, pero aunque el ambiente es bastante tenso como en el 2002, y una de las exigencias es la salida inmedianta del presidente, no hay un terreno propicio para un golpe de Estado. La oposición no tiene ni un ápice de control en las Fuerzas Armadas; ni tampoco de ningún otro poder público; apenas la oposición tiene 2 gobernaciones e, incluso, sus dirigentes están negociando con el gobierno. Es poco probable que pueda ocurrir un golpe de Estado y, de ocurrir, este sólo puede venir de altos cargos en el mismo gobierno.

Es difícil conocer con exactitud lo que acontece en el país, dado que hay una barrera informativa impuesta desde el gobierno. Uno de los factores que germinaron las protestas es la falta de acceso de los medios impresos al papel, lo que cuesta la puesta en marcha de muchos diarios de circulación nacional, local e incluso medios comunitarios y autogestionados. En la televisión nacional no se están visualizando las protestas que ocurren en el país, y cuando ocurre sólo es para mostrar los actos vandálicos y violentos en que han incurrido los manifestantes. La imposición del gobierno a los medios audiovisuales ha sido tan constante que la autocensura es la norma. De ese modo, la ciudadanía salta esta muralla informativa mediante el uso de las redes sociales, en especial Twitter. Pero incluso esto no ha sido perfecto, por un lado se ha denunciado la censura de la empresa de telecomunicaciones del Estado, CANTV, que ofrece un aproximado del 90% de las conexiones a internet, a la red social Twitter; y de otro, se ha denunciado desde el gobierno el uso de las redes sociales para transmitir información falsa, sobre todo de imágenes de supuestas represiones de protestas. La información se ha usado a modo de conveniencia por ambos bandos, por ejemplo, el oficialismo sólo suele dar importancia a la muerte de un oficialista, olvidando las otras 2 muertes en la oposición; mientras la oposición suele olvidar la muerte del oficialista mientras llora la muerte de 2 opositores. En este sentido, la represión policial y de grupos parapoliciales no son ningún "cuento de camino" como lo intenta hacer ver el gobierno. La policía ha utilizado armas de fuego contra los manifestantes y lo que no puede hacer la policía (torturas y amedrentamiento, por ejemplo) lo hacen los grupos armados llamados "colectivos" que funcionan como cuerpos parapoliciales.


En mi opinión, estas protestas sólo benefician al gobierno, y lo único bueno que trae para la oposición es liberar la rabia que guardan por dentro. Eso sí, advierto, no me identifico con ninguno de los bandos. Más allá de eso, no puedo agregar más.

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