lunes, 10 de junio de 2013

Debate: Respuesta del director de la escuela de Filosofìa UCV, Julián Martínez Santana, a las declaraciones del ministro Calzadilla


El comunicado referido puede vere en http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/130610/ministro-de-educacion-pide-rectificacion-de-medida-de-paro-universitar


Los anglosajones tienen esta expresión: "the devil is in the details". El diablo está en los detalles. Los detalles son las letras pequeñas del contrato, el contexto en el que dices ciertas palabras o llevas a cabo ciertas acciones. Los detalles son la vaselina usada para violar nuestros derechos y nuestra dignidad.


Este comunicado del Sr. Ministro de Educación Superior, publicado hoy en El Universal, está repleto de esos detalles despreciables. Por ejemplo llama a los profesores "trabajadores universitarios", que es como la ley que Chávez NO aprobó quería llamarnos. Si nos convirtieran en trabajadores universitarios pasaríamos a ser empleados directos del Gobierno. Como si eso fuera un "detalle" insignificante.


Por otro lado la labor de la revolución (?) en materia de universidades, según el Ministro, "ha sido formidable", a pesar de este pequeño detalle: somos los profesores peores pagados de Latinoamérica (sin contar a Cuba) y vivimos bajo una inflación económica que es la más alta de todo el continente. Esto último es un detalle que no puede obviarse.



Así mismo, el Sr. Afirma: “Desde 1999 a la fecha se han creado 25 Instituciones de Educación Universitaria que junto a la Misión Sucre configuran hoy un tejido institucional poderoso que abarca todo el territorio nacional y ha permitido que el número de estudiantes universitarios supere los 2 millones quinientos mil”. Es verdad lo de las 25 universidades, pero también es cierto que –según los políticos patriotas- cuando uno agarra una casa y le pone tres estudiantes de medicina, puede decir que acaba de inaugurar un hospital. Si las instituciones creadas por la revolución fuesen de calidad, los hijos de los revolucionarios estudiarían ahí. Lamentablemente se han burlado de los sueños de millones de estudiantes que esperaban entrar a una universidad al menos normal. Y no es sólo una cuestión de calidad, sino también de libertad. Esas universidades son las únicas que anulan lo que por tradición y por derecho hace cualquier universidad libre: no estar de acuerdo con el Gobierno, sea cual sea. Los gobiernos son junto a los ricos (a veces no es clara la diferencia) los dueños del poder, los papás de los helados. Cualquiera que use el cerebro sabe que los poderosos sólo quieren más poder. ¿Cómo va a arrodillarse la Universidad ante una situación así? ¿Cómo vamos a aceptar el “pequeño” detalle de firmar una “Convención Colectiva Única”, redactada por sus secuaces, con el fin de convertirnos en otros lacayos que deben pensar y querer lo que ellos quieren?


Si en el Gobierno dejaran de fabricar multimillonarios en dólares -si ahí no hubiera tanta robadera- sobraría dinero para que las pasantías estudiantiles no fuesen de cuatrocientos bolívares y los sueldos de los profesores tendrían el nivel de los militares venezolanos. Quienes, detalle a tener en cuenta, devengan un salario muy superior al de los docentes. Un profesor Titular a dedicación Exclusiva gana tres veces menos que un General, su equivalente en el mundo castrense de este país. Vaya detalle, ¿no?

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