jueves, 25 de abril de 2013

Estadísticas, falsificación y académicos "progres"

Sofía Comuniello

[El Libertario, # 69, abril-mayo 2013, p. 8.]

Con las novedades conocidas desde diciembre de 2012 sobre la salud de Chávez y en la posibilidad del fin de su ejercicio como gobernante, no se necesitaba ser muy despierto para darse cuenta que los delfines del chavismo agradecerían con creces todo alegato de aire universitario y originado en los odiosos “centros del poder imperialista” que hiciese balance halagüeño de la obra del Comandante. En tal circunstancia, un trío de avispados scholars con base en Toronto –los catalanes Carles Muntaner y Joan Benach más María Páez Víctor, criolla radicada en Canadá– publicaron a comienzos de enero de 2013 el artículo Los logros de Hugo Chávez y la revolución bolivariana, que inmediatamente se convirtió en pieza central del arsenal publicitario del gobierno venezolano y, cómo no, del gobierno cubano.

Ese artículo, de fácil ubicación en los medios de difusión a la orden del chavismo, se postula a sí  mismo como «una evaluación lo más objetiva posible de los logros reales alcanzados por la Revolución Bolivariana de Venezuela durante los últimos 13 años», para lo cual la docta trinidad canadiense se propone «revisar algunos de los principales datos disponibles sobre los determinantes sociales de la salud y la pobreza». Veamos pues esos datos que permiten llegar a la triunfal afirmación que abre el párrafo final del escrito: «Los cambios que tienen lugar en Venezuela no son por tanto entes abstractos o intangibles. El gobierno del presidente Chávez ha mejorado significativamente las condiciones reales de vida de los venezolanos que se han comprometido en un dinámico proceso de participación política a lograrlo».


Locademia de estadísticas I

Una observación inicial forzosa es respecto a cómo la terna de Toronto cede a la tentación de dar respuestas simplificadoras a temas complejos escudándose en números de procedencia poco fiable y, peor aún, presentando datos en términos que lindan con la manipulación y la mentira descarada. Llama la atención que pese a su empaque académico, el texto viola una regla elemental para cualquier presentación de estadísticas sociales medianamente rigurosa: en lo posible tomarlas y citarlas desde la fuente primaria de dichos datos. Es obvio que esa fuente primaria aquí serían las diversas instancias del Estado a quienes ha correspondido ejecutar planes y programas que trajeron los cambios que se proclaman, pero lo cierto es que de las fuentes de referencia apuntadas en las 15 notas asentadas en el artículo –apenas dos en castellano-, solo una viene de un organismo estatal criollo (el MINCI, Ministerio que se ocupa de la propaganda oficial), sin que aparezcan citas directas a datos emanados de las instituciones responsables de los revolucionarios cambios que se exaltan en cuanto a salud pública y reducción de la pobreza, o por lo menos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El otro comentario previo es sobre el silencio que guarda el triunvirato sobre el tema de la inseguridad en Venezuela. Desde la década de 1990 el impacto de la violencia en la colectividad se agrava con tal fuerza que ha llegado a tener lugar destacado en las estadísticas de salud, por ejemplo como principal origen de muertes y atención hospitalaria para los varones entre 15 y 35 años, en un país donde se ha pasado, según renuentes estadísticas oficiales, de unos 4.400 asesinatos en 1998 a más de 21.000 en 2012, un incremento de casi 500 % mientras la población si acaso creció alrededor del 30 %. Todavía más turbia resulta la omisión del tema al recordar que para cualquier visión desde la izquierda sobre la pobreza y los males asociados a ella, no hay ninguna duda en asociar falta de educación e incremento de la miseria con el auge de los delitos y las agresiones físicas, por lo que al disminuir la pobreza es obvio que la criminalidad debe menguar o al menos estancarse. En el artículo optan por pasar agachados ante el irresoluble problema de explicar por qué se acrecienta la inseguridad como riesgo para la salud y bienestar de la sociedad venezolana, cuando se pregona que han ocurrido una espectacular reducción de la pobreza y un enorme auge de la educación, por lo que debía amainar ese terror cotidiano que sentimos en el país pero cuyo eco no incomoda al trío erudito.

Un “top ten” de cuentos chinos y cuentas chimbas

Dadas las limitaciones de espacio, comentaremos solo una decena de las afirmaciones del artículo, mismas que dejan ver su tramposa intención propagandística, disimulada tras supuestamente irrefutables números y hechos:

«Durante los últimos diez años, el gobierno ha aumentado el gasto social en un 60,6%, (772.000 millones de dólares)».
- Eso suena muy convincente, hasta que una simple revisión de las cuentas gubernamentales nos indica que el gasto global del Estado en la última década se ha elevado más que ese 60,6 %, destacando el abrumador incremento de los gastos militares. De hecho, en los dos años recientes el porcentaje del presupuesto nacional que corresponde a gastos sociales tendió a bajar.

«Venezuela es hoy el país de la región con el nivel más bajo de desigualdad (medida según el Coeficiente de Gini), habiendo reducido la desigualdad en un 54% y la pobreza en un 44%. La pobreza ha pasado del 70,8% (1996) al 21% (2010) y la pobreza extrema se redujo del 40%  (1996) a un nivel tan bajo como el 7,3% (2010)».
- Se hace ver que disminución estadística de la desigualdad equivale a un gobierno que hace una redistribución del ingreso nunca vista en Venezuela, pero al examinar nuestra historia es claro que tal proceso se presenta cada vez que el ingreso del Estado aumentó gracias a las subidas de precios o ventas del petróleo, lo que permite a los gobernantes de turno abultar las dádivas clientelistas que fortalecen su permanencia en el poder. El trípode de Toronto se deleita comparando cifras que corresponden al reciente período de alza desmesurada de precios e ingreso petrolero frente a datos de mediados de la década de 1990, cuando el mercado de hidrocarburos era muy adverso a los países productores, pero ni casualidad se atreven a contrastar datos con lo sucedido a mediados de los años 70 o de los 50, periodos de auge rentista.

«En Venezuela el analfabetismo ha sido eliminado».
- Aquí el artículo se excede en su lisonja al chavismo, pues aún las muy maquilladas cifras del INE para años recientes registran un persistente 4,9 % de adultos analfabetas. Añadiremos que, contrario a lo que suelen sugerir éste y otros ejemplos de propaganda oficial, el analfabetismo en adultos ya era relativamente reducido para fines de los años de 1990 (cuando más 10 ó 12 % de la población sobre los 15 años), en especial al comparar con 6 ó 7 décadas atrás, cuando abarcaba a dos tercios o más de la población mayor de edad.

«En 1980 se importaron el 90% de los alimentos, hoy el porcentaje es menor al 30 %».
- Desde los años de 1920 y 30, cuando la industria petrolera arrastró al país a la modernización capitalista, pasamos a tener una “agricultura de puertos” como origen de la mayoría de los alimentos que consumimos. Esa característica no ha variado nada –más bien se agrava- en la era Chávez. Decir que ahora es lo contrario no pasa de expresión demagógica que la vida cotidiana de los consumidores en Venezuela y aún las cifras oficiales se encargan de desmentir. Como muestra de esas cifras apuntemos un dato: el monto en dólares de las compras de alimentos al exterior fue en 2012 bastante más del doble a lo que era 7 ó 10 años atrás, pues se han debido cubrir necesidades en rubros básicos donde la producción nacional ha tenido caídas enormes, por ejemplo: azúcar, café, arroz, maíz blanco, pollo, leche, aceites comestibles y un largo etcétera.

«Un ejemplo de cómo el gobierno ha tratado de responder de la mejor manera posible a las necesidades reales de las personas es la situación que se produjo en 2011, cuando las fuertes lluvias tropicales dejaron a 100.000 personas sin hogar. La población fue inmediatamente protegida en forma temporal en todo tipo de edificios públicos y hoteles, y en sólo un año y medio el gobierno construyó 250.000 viviendas».
- Aquí se ignoran las constantes protestas que protagonizan la mayoría de esos damnificados, todavía en “albergues temporales” donde quedaron a su suerte, pues solo salieron de allí quienes han podido alojarse con familiares o amigos, con una mínima fracción que ha logrado obtener vivienda gracias al Estado. Por cierto, esas “250.000 viviendas construidas” se obtienen con una curiosa suma donde van las viviendas nuevas en cuya construcción se involucró directamente el Estado, mas lo hecho por empresas privadas de construcción buscando ganancias, adicionando la autoconstrucción de vivienda a cargo de personas y familias que por sí mismas resuelven su necesidad, y también agregando viviendas ejecutadas previamente –en cualquiera de las tres modalidades antedichas- a las que se hicieron reformas y ampliaciones.

«30.000 consejos comunales que determinan las necesidades sociales y los problemas locales, permitiendo que las personas sean los verdaderos protagonistas de los cambios que reclaman».
- Basta con revisar el detallado y reflexivo estudio de María Pilar García sobre los Consejos Comunales (ver sección ‘textos’ de www.nodo50.org/ellibertario) para que sólo desde el fanatismo desbocado o el oportunismo interesado haya quien suscriba sin matizar semejante afirmación. Para confirmación práctica, aconsejamos ir al consejo comunal más próximo a su domicilio, observando lo que allí sucede, quiénes tienen la sartén por el mango y, en definitiva, para qué termina sirviendo ese organismo. Ya después de eso se podrá juzgar dónde queda el tal verdadero protagonismo, si no eres de la directiva, del PSUV y tienes padrinazgo.

«La economía venezolana tiene una baja deuda y reservas de petróleo y de ahorro muy elevadas;… su economía continua siendo fuerte incluso ante la crisis financiera global».
- Menos de un mes después de perpetradas y difundidas al mayoreo tan enjundiosas palabras, tuvimos la segunda gran devaluación en menos de 4 años (una depreciando al 100 % el valor de nuestra moneda; la otra “apenas y por ahora” del 46 %), como para recordar a quienes las escribieron aquello de “el pez por la boca muere”…

«Un indicio de la creciente diversificación de la economía es el hecho de que ahora el Estado obtiene casi tantos ingresos de la recaudación de impuestos como por la venta de petróleo, ya que ha reforzado su capacidad para la recaudación de impuestos».
- Las cuentas públicas indican sin lugar a dudas que la recaudación de impuestos se ha incrementado gracias a otra medida revolucionaria del gobierno socialista: el restablecimiento del Impuesto al Valor Agregado, luego incrementado en su tasa. Recordemos algo que se supone sabe todo marxista (excepto si es funcionario del Estado venezolano): el IVA es el impuesto más regresivo y neoliberal, pues proporcionalmente pecha con más fuerza a los pobres que a los ricos.

«La tasa de inflación, un problema endémico durante muchas décadas, ha caído en el último trimestre del 2012 a un mínimo del 13,7% en los últimos cuatro años».
- Gracias a lo estable y más bien creciente de la renta petrolera, ¡si un problema estuvo ausente de la economía venezolana por muchas décadas fue la inflación! Aparece después de 1983 agravándose desde 1989, asociada con la declinación del ingreso rentista en esos años y con la aplicación del recetario neoliberal. Cabe atribuir a Chávez y sus secuaces el milagro económico de habernos obligado a soportar, en tiempos de esplendor rentista sin paralelo, la inflación sobre 20 % anual que sufrimos en los 4 años recientes, lo cual nos da el dudoso honor de ser el país del continente en que se ha vivido la mayor y más extendida espiral inflacionaria en este lapso. En ese contexto, alabar el supuesto logro alcanzado en el último trimestre de 2012, cuando la inflación cerró ese año en 20,1 %, solo puede ser hacerse desde la insensatez o la bellaquería.

«The Wall Street Journal ha señalado que el intercambio de acciones de Venezuela es con mucho la bolsa que mejores resultados tiene en el mundo (alcanzándose un máximo histórico en octubre de 2012), a la vez que los bonos de Venezuela se hallan entre quienes tienen mejores resultados en los mercados emergentes».
- Aquí se supera a sí misma la troika de Toronto. En el mismo artículo donde pontifican cómo «este nuevo modelo de desarrollo socialista ha tenido un impacto espectacular en toda América Latina», y afirman con solemnidad que «la Revolución Bolivariana de Chávez sobrevivirá al líder socialista de Venezuela», no tienen mejor validación a las virtudes del chavismo que argumentos tomados del vocero por excelencia del capitalismo financiero transnacional.

Ciertamente, con defensores y defensas “intelectuales” de esta catadura, no hay duda en que la era Chávez contribuye a asegurarse el lugar que bien merecido tiene de cara al porvenir.

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