Andrea Staid
La sociedad actual presta cada vez mayor atención al cuerpo, en sentido físico y estético, a su imagen y a las diferentes representaciones de la corporeidad. La realidad mediática de la imagen, en la que estamos inmersos cotidianamente, es una auténtica pornografía de la foto. Las imágenes se reproducen constantemente en nuestros ordenadores y contribuyen a enfatizar este fenómeno, hasta convertir el cuerpo en un icono prevalente que se impone, de forma absolutamente preponderante, sobre las demás características psicológicas y de personalidad del sujeto al que se refieren tales imágenes.
No es ninguna novedad que la identidad de un sujeto se refiera también a su imagen; siempre ha sido así. Pero es interesante reflexionar sobre el impacto que la tecnología y los nuevos medios de comunicación tienen en esta creación identitaria; estamos hablando de un gran cambio contemporáneo.
La sociedad actual presta cada vez mayor atención al cuerpo, en sentido físico y estético, a su imagen y a las diferentes representaciones de la corporeidad. La realidad mediática de la imagen, en la que estamos inmersos cotidianamente, es una auténtica pornografía de la foto. Las imágenes se reproducen constantemente en nuestros ordenadores y contribuyen a enfatizar este fenómeno, hasta convertir el cuerpo en un icono prevalente que se impone, de forma absolutamente preponderante, sobre las demás características psicológicas y de personalidad del sujeto al que se refieren tales imágenes.
No es ninguna novedad que la identidad de un sujeto se refiera también a su imagen; siempre ha sido así. Pero es interesante reflexionar sobre el impacto que la tecnología y los nuevos medios de comunicación tienen en esta creación identitaria; estamos hablando de un gran cambio contemporáneo.
