Un Congreso humeante y una consigna ardiente
Coordinadora de Grupos e Individuales
Anarquistas de Asunción- COGIA // Grupo Afín Anarquistas
Insurrectos (GAAI)
Los
poderosos en Paraguay son siempre dueños de todo, incluso de los conflictos
sociales y políticos. Sus tentáculos son varios. Al pueblo le dan parte en esos
conflictos como espectador o como peón. Obligado a participar de esa forma, el
pueblo a veces despierta y reinventa el conflicto de acuerdo a sus propios
intereses y demandas, rompiendo con lo que las élites esperan de él, superando
el rol asignado y cambiando dramáticamente la situación.
Es lo que hemos visto
el 31 de marzo. La quema del Congreso no estaba en los planes de la élite para
manejar su conflicto interno, pero sí estaba en las ganas del pueblo, que
simboliza en esa institución años, décadas de opresión política a la que
prender fuego. El pueblo decidió dar salida a sus propios deseos y vivió la
felicidad de quemar el Congreso, forzando todos los planes preestablecidos,
escapando al control del poder, deviniendo fuego.
