Humberto Decarli
Acaba de celebrarse los comicios presidenciales en Francia con el triunfo de un outsider, Emmanuel Macron. Derrotó en la segunda vuelta a Marine Le Pen con una ventaja considerable motivado a una radical polarización entre un burocrata de antecedentes grisaceos y rostro telegénico y una militante de la extrema derecha que ha crecido de manera consistente en el país galo y que obligó al balotaje debido a perder por escasamente el tres por ciento en la primera vuelta ante el nuevo presidente.
Mucha gente se ha alegrado por el resultado porque, independientemente de sus criterios neoliberales, al menos no hay un nuevo "brexit" europeo y tampoco existen posturas anti emigrantes como las de su rival. Sin embargo, emergen varias lecturas no cónsonas con una actitud optimista ante la irrupción meteórica de un líder mercadeado con imagen nueva y fresca, pero representante de políticas incapaces de resolver los problemas de la nación de la Comuna.
