Sirio López
Anoche, mientras buscábamos con mi esposa un programa en nuestra TV conectada a internet, ella se quejó de que los dos perros que nuestra hija había dejado en nuestro jardín la estaban molestando con sus ladridos incesantes. Pocos minutos después apareció en el ángulo superior derecho de la pantalla de la TV un anuncio que decía: “Sepa cómo hacer callar a un perro que ladra sin parar”. Pensamos que la coincidencia era demasiado extraordinaria para que se tratase de una mera coincidencia. Pulsé sobre el anuncio y el mismo refería a una propaganda de un aparato de ultrasonido que, cuando apuntado hacia el perro que ladra, al emitir una señal inaudible para el ser humano, hace parar de ladrar instantáneamente al can. Volvimos a pensar que la extraordinaria coincidencia no podía ser una coincidencia. Como no creemos que alguna agencia de inteligencia haya instalado micrófonos en nuestro dormitorio, sólo dos vías de comunicación podían explicar el extraño fenómeno que acababa de ocurrir; una era la propia TV, y la otra la daban nuestros sendos celulares con acceso a internet que yacían sobre nuestras respectivas mesas de luz, uno de ellos encendido, y el otro apagado. Entonces pusimos el hecho en su contexto y luego esbozamos una alternativa a lo que le está ocurriendo a la parte de la Humanidad que tiene acceso a los recursos tecnológicos citados.
