aporrea.org
Estatización "chimba" de Saniplástica (perteneciente a Sanitarios Maracay) reemplazó la producción efectiva bajo control obrero por la paralización indefinida y a pérdida de la empresa, sin producción alguna y sin pagar prestaciones a los obreros. Ellos pidieron la estatización, pero no para esto. He aquí una mala versión de la "Venezuela Productiva" que los trabajadores quisieran poder cambiar, para beneficio propio, del pueblo y de la nación.
Había control obrero, pero llegó el control de los funcionarios del Estado y acabó con la producción
Existe en Maracay, Aragua, una empresa estatizada que produce accesorios o herrajes de los sanitarios y tapa-asientos plásticos para las pocetas. El Estado la mantiene inactiva e importa esos productos o los adquiere de la empresa privada, con las implicaciones que eso tiene en tiempos de inflación y escasez de divisas. Los trabajadores deben permanencer forzosamente sin poder trabajar, percibiendo sólo el salario mínimo, sin ningún otro beneficio, ni posibilidad de mejoras laborales, y tampoco han podido cobrar las prestaciones que les adeudan, desde que el patrón privado dejó abandonada la industria.
Estatización "chimba" de Saniplástica (perteneciente a Sanitarios Maracay) reemplazó la producción efectiva bajo control obrero por la paralización indefinida y a pérdida de la empresa, sin producción alguna y sin pagar prestaciones a los obreros. Ellos pidieron la estatización, pero no para esto. He aquí una mala versión de la "Venezuela Productiva" que los trabajadores quisieran poder cambiar, para beneficio propio, del pueblo y de la nación.
Había control obrero, pero llegó el control de los funcionarios del Estado y acabó con la producción
Existe en Maracay, Aragua, una empresa estatizada que produce accesorios o herrajes de los sanitarios y tapa-asientos plásticos para las pocetas. El Estado la mantiene inactiva e importa esos productos o los adquiere de la empresa privada, con las implicaciones que eso tiene en tiempos de inflación y escasez de divisas. Los trabajadores deben permanencer forzosamente sin poder trabajar, percibiendo sólo el salario mínimo, sin ningún otro beneficio, ni posibilidad de mejoras laborales, y tampoco han podido cobrar las prestaciones que les adeudan, desde que el patrón privado dejó abandonada la industria.
