A veces encontramos el reflejo de nuestros problemas en lugares que pensamos lejanos y remotos, pero el caso es que la lucha de clases se da en cualquier lugar en el que los/as poderosos/as traten de extraer más y más beneficio del trabajo de los/as explotados/as.Esta vez nos fijamos en Qatar, el mundial de fútbol que se celebrará
allí en 2022 y todas las infraestructuras que se están construyendo para albergarlo. De sobra conocemos cuánto emocionan estos macro-proyectos a las élites y cuánto salimos perjudicados/as los/as de abajo con ellos. En esta publicación hemos dedicado bastantes líneas al respecto: Mundial de Brasil (www.todoporhacer.org/estadios-y-hospitales-el-mundial-contra-el-pueblo), Olimpiadas de Madrid (www.todoporhacer.org/y-ahora-a-por-madrid-2020-y-si-no-a-por-la-siguiente).
El esquema que se repite suele ser el mismo. Empresarios/as y políticos/as tienen una idea genial sobre un macro-proyecto, los sobres y maletines vuelan por debajo de la mesa para asegurarse de que son los/as amigotes/as quienes se benefician, los medios nos venden todas las ventajas que va a traer el proyecto para la gente de a pie: puestos de trabajo, inversión extranjera, turistas, instalaciones, etc., el proyecto se construye con dinero de todos/as para beneficio de unos/as pocos/as, los gastos suelen dispararse y los ingresos suelen ser mucho menores que los esperados, las instalaciones que quedan son inútiles o útiles para las capas de la sociedad más acomodadas, a nosotros/as se nos queda cara de gilipollas.
