Por: Irma Barreto
Compatriotas: Ante todo, un cálido saludo de nuevo año.
Desde la aparición del primer número de INDEPENDENCIA 200 quería felicitarles
por esta iniciativa que actualiza la historia y posibilita que amplios sectores
de nuestro desmemoriado pueblo tengan ante sus ojos acontecimientos de un
pasado cuyo tejido vertebral configura nuestro presente y nos obliga a delinear
el futuro, reflexionando y tomando distancia de los errores para estructurar
una sociedad libre de pesadas rémoras.
Tengo frente a mí el número 167 de su publicación,
correspondiente a 1977, año en el cual fui reseñada en la cárcel de Tocuyito
como reo "por haber cometido el DELITO DE REBELION MILITAR". Al
comparecer ante el Consejo de Guerra (en San Bernardino), donde se me citó
luego de innumerables allanamientos domiciliarios por parte de la tenebrosa
Disip, sin otra explicación que la de acusarme de estar incursa en el mencionado
"delito", se convocó a los cuerpos represivos (Disip, Guardia
Nacional) para que me trasladasen -como peligrosa delincuente- a la sede del
Cuartel San Carlos, desde donde, luego de minuciosa requisa, se me condujo -con
desproporcionada custodia militar- a la cárcel de Tocuyito.
