Pancho Alegría
Con la intervención del principal banco privado del país, la mafia cívico-militar que gobierna y controla la economía de la nación considera que asegurará sus fortunas robadas al pueblo venezolano y logrará que Juan Carlos Escotet les venda a precio de gallina flaca su entidad bancaria, para ello operará el chantaje a que será sometido si no afloja la propiedad del banco o al menos acepte a los boliburgueses como socios. Chantaje que está montado desde Sudeban, cuyos directivos hace ya mucho tiempo han venido participando del negocio que ha montado Escotet con Banesco-Venezuela en sintonía con Banesco-Panamá para la manipulación y compra-venta de dólares al margen de fallida regulación nacional.
Hora es, para la mafia cívico-militar dueña del país, de sacar a relucir ese tinglado delincuencial que por años viene operando no sólo desde Banesco (ya le tocará el turno a otras instituciones con directivas malandras). La mafia cívico-militar con la participación, conocimiento y anuencia de los directivos Sudeban, del Banco Central de Venezuela y de la Presidencia de la República desde hace mucho tiempo tiene conocimiento de la jugada.
Con la intervención del principal banco privado del país, la mafia cívico-militar que gobierna y controla la economía de la nación considera que asegurará sus fortunas robadas al pueblo venezolano y logrará que Juan Carlos Escotet les venda a precio de gallina flaca su entidad bancaria, para ello operará el chantaje a que será sometido si no afloja la propiedad del banco o al menos acepte a los boliburgueses como socios. Chantaje que está montado desde Sudeban, cuyos directivos hace ya mucho tiempo han venido participando del negocio que ha montado Escotet con Banesco-Venezuela en sintonía con Banesco-Panamá para la manipulación y compra-venta de dólares al margen de fallida regulación nacional.
Hora es, para la mafia cívico-militar dueña del país, de sacar a relucir ese tinglado delincuencial que por años viene operando no sólo desde Banesco (ya le tocará el turno a otras instituciones con directivas malandras). La mafia cívico-militar con la participación, conocimiento y anuencia de los directivos Sudeban, del Banco Central de Venezuela y de la Presidencia de la República desde hace mucho tiempo tiene conocimiento de la jugada.
