Con la tecnología de Blogger.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Reflexión sobre los incendios en la Amazonía


Anarquistas de Brasil

Una Distopía Viviente

La escena es sombría. El 19 de Agosto de 2019, el humo cubre varias ciudades del estado de São Paulo, convirtiendo el día en noche a las 3 pm. El día anterior, en Islandia, tenía lugar el primer funeral popular por un glaciar recién declarado difunto, con su lápida y minuto de silencio. El humo que engullía São Paulo es causado por los fuegos del Bosque Amazónico a lo lejos en el Norte de Brasil; el glaciar ha desaparecido por las temperaturas crecientes en relación al dióxido de carbono que se acumula en la atmósfera.


Escenas trágicas, casi pintorescas, casi absurdas, que sonarían cómicas si no fuese porque son reales. De tan extremas, nos recuerdan imágenes y eventos ficticios como los de la novela “No Verás Ningún País”, una distopía ambiental de Ignácio de Loyola Brandão. Escrita en los 1970s durante la dictadura militar en Brasil, el libro describe un régimen dictatorial ficticio conocido como “Civiltar”, que celebra -con días festivos y un tono ufano- eventos como la tala del último árbol de la Amazonía, y declara con orgullo patriotero tener ahora “un desierto más grande que el del Sáhara”. Acorde con el ambiente trágico, todos los ríos de Brasil están muertos, y un frasco con el agua de cada uno de los ríos extintos se expone en un museo hidrográfico. Los alredededores de São Paulo están repletos de dunas de latas de aluminio, y autopistas bloqueadas permanentemente por los chasis de los carros abandonados. La ciudad, al mismo tiempo, sufre súbitas olas de calor, capaces de matar a cualquiera que ande desprevenido, y enfermedades misteriosas consumen a los ciudadanos, principalmente a aquellos sin hogar.

El autor alega que se inspiró en eventos reales que parecían raros y absurdos en la época. Hoy, se están haciendo más y más usuales.

De vuelta al mundo real, las noticias del aumento de los incendios en la Amazonía estremecieron a la opinión pública alrededor del mundo, y los focos de incendio todavía siguen siendo reportados al momento de escribir este texto. Los incendios aumentaron en un 82% en 2019 en relación al mismo período el año pasado en Brasil, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales. Las imágenes catastróficas de destrucción y muerte alimentaron la indignación de personas y organizaciones de diversos países, preocupadas con el futuro de la vida en la tierra, viendo cuán importante es la Amazonía para la regulación del clima y la biodiversidad global. Las imágenes de los incendios movilizaron a líderes políticos como el presidente francés Emmanuel Macron, que introdujo el tema en la cumbre del G7, e intercambió algunos dardos en los medios con el presidente Jair Bolsonaro, después de ofrecer varios millones de dólares en fondos para combatir los incendios.

Desde finales de 2018, se encontraron quinientos millones de abejas muertas en cuatro estados brasileños. La muerte de estos insectos, que son esenciales para fertilizar el 75% de los vegetales que comemos, está ligado al uso de pesticidas prohibidos en Europa pero permitidos en Brasil. En Agosto de 2019, los tribunales desestimaron los cargos contra un granjero que usó pesticidas arrojados desde un avión como arma química contra la comunidad indígena Guyra Kambiy en Mato Grosso del Sur en 2015. El mismo mes, grupos de agricultures, acaparadores de tierras (gente que falsifica documentos para obtener propiedad de la tierra), sindicalistas y comerciantes usaron un grupo de Whatsapp para coordinar indencios a lo larg o de las carreteras del municipio de Altamira, en Pará, el epicentro de los incendios que consumen el bosque Amazónico. El grupo anónimo declaró el “día del fuego” en apoyo a las palabras del presidente, y para demostrar que “quieren trabajar”.

La reciente oleada de incendios, enlazando las políticas del Presidente Jair Bolsonaro con los ataques contra los bosques, los campesinos y los pueblos indígenas, es una intensificación de un proceso tan antiguo como la colonización de las Américas. Mientras el Partido de los Trabajadores (PT) estaba todavía en el poder, muchos proyectos fueron introducidos para expandir y acelerar el crecimiento, incluyendo la construción de la planta de Belo Monte, que desplazó y impactó a comunidades indígenas y miles de otras personas que viven en el medio rural. La aprobación del Código de los Bosques en 2012 permitió que los granjeros avanzasen sobre los territorios indígenas y las reservas naturales con impunidad, a la vez que suspendía la demarcación de nuevas tierras protegidas.

Los gobiernos, ya sean de izquierdas o de derechas, ven la naturaleza y la vida humana como recursos para producir commodities. La amenaza provocada por un gobierno de extrema derecha, como el de Bolsonaro, un enemigo declarado del pueblo, de las mujeres y de los grupos indígenas, no sólo nos amenaza con la violencia física de la represión policial. Al declarar que no va a reconocer ningún territorio indígena, Bolsonaro está intensificando una guerra sobre los ecosistemas que sustentan la vida - una guerra que le antecede por mucho.
Un desastre de 500 años

Hemos sobrevivido durante siglos en el mayor desastre de nuestro tiempo, un desastre que amenaza la sustenabilidad de todos los biomas y todas las comunidades de este planeta. El desastre se llama capitalismo: el sistema económico más desigual, el más cruel y destructivo de la historia. Esta amenaza no es el resultado de las fuerzas inevitables de la naturaleza. Ha sido creada por humanos, y humanos son las que la pueden eliminar.

En Brasil hemos experimentado de primera mano cómo este sistema explota a la gente, promueve el genocidio, y degrada y contamina la tierra, el agua y el aire. Incluso aunque consiguiéramos abolirlo, tendremos que sobrevivir las consecuencias de haber dejado que la burguesía y los líderes del estado llegaran tan lejos. La destrucción de los ecosistemas, el envenenamiento de los ríos y de nuestros cuerpos, las especies que se extinguieron, los glaciares que desaparecen y los ríos que fueron pavimentados, todo eso permanecerá así por muchos años. Viviremos de recolectar lo que necesitemos de las ruinas y de las pilas de desechos que dejamos atrás. Todo el material que fue extraído del suelo para ser esparcido por la superficie de la tierra y vertido en los océanos no va a volver de la noche a la mañana a las profundidades de las que salió.

Reconocer este escenario inevitable tiene un impacto en nuestras perspectivas revolucionarias de futuro. Es absurdo imaginar que abolir el capitalismo vaya a ampliar a la humanidad entera las actividades consumistas de las que hoy disfruta la pequeña burguesía; tenemos que dejar de fantasear con un mundo post-capitalista regulado con infinitos recursos para generar la clase de artículos que la propaganda capitalista nos lleva a desear. Lo que nos espera son formas de compartir la autogestión de nuestras vidas en medio de la recuperación de los biomas, de nuestras relaciones y nuestros cuerpos después de siglos de agresión y explotación - organizar la vida en regiones que han devenido hostiles a ella.

Las formas en las que organizamos nuestra resistencia hoy tendrán que ajustarse según las nociones del mundo en que se van a materializar nuestras perspectivas revolucionarias. Con seguridad no va a ser un mundo de paz, estabilidad ni equilirio. Habrá diversas comunidades humanas sobreviviendo en medio de un planeta afectado por siglos de degradación y polución. En el escenario más amable, la imagen de una revolución victoriosa se parecerá a la situación de Kobane en 2015: una ciudad destruída por los bombardeos y llena de suelos minados.

Pero no es necesario imaginarse un apocalipsis cuando la peor de las distopías ya es parte de la realidad. En las ciudades de Mariana y Brumadinho, en el estado de Minas Gerais, las presas gestionadas por las empresas mineras Samarco y Vale colapsaron debido a la falta de mantenimiento y la negligencia hacia la vida humana, la fauna salvaje y el medio ambiente. En Mariana, 19 personas murieron a consecuencia de un accidente en 2015; en Brumadinho, al menos 248 personas murieron y docenas están aún desaparecidas tras un desastre en Enero de 2019. En nombre del lucro, estas compañías y sus gestores inflingieron un de los peores desastres ambientales del país, afectando a miles de personas, desde los parientes de los que murieron o las comunidades indígenas, ribereñas y rurales que dependen de los ríos que fueron devastados por el fango tóxico que quedó atrapado en las represas.

Ejemplos como estos nos muestran que la peor tragedia no es el fin del Capitalismo, sino su propia existencia. Como dijo una vez Buenaventura Durruti en una entrevista en 1936, en plena Guerra Civil Española:
<<Sabemos que no vamos a heredar nada más que ruinas. Porque la burguesía trata de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero te repito que no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Y ese mundo está creciendo en este instante.>>

Entonces, ¿qué es lo que quema la Amazonía?

Existe consenso entre la comunidad científica, las instituciones gubernamentales, movimientos sociales, y la gente del campo y la ciudad acerca del impacto y los riesgos del calentamiento global y la creciente industrialización y urbanización. Algunas de estas consecuencias están a punto de volverse irreversibles, como la propia deforestación de la Amazonía, que podría volverse irreparable si es que sobrepasa el 40% del área total.

Exigir a los gobiernos nunca fue ni será una salida definitiva para nuestros problemas. Especialmente hablando de los desastres ambientales causados por sus propias políticas. La acaparación de tierras y la deforestación de la Amazonía no puede separarse del crimen organizado detrás de las persecuciones, el contrabando y las muertes en el área rural. Un 90% de la madera extraída es contrabando que se apoya en un vasto aparato de Capitalismo ilegal que permea las milicias armadas y el propio estado.

Líderes populistas de extrema derecha como Bolsonaro nos colocan en una situación aún más delicada. Por un lado, niegan que exista cualquier necesidad de acción para frenar el calentamiento global (junto con Trump, Bolsonaro fue el único otro líder que *amenazó con salirse de los Acuerdos de París), argumentando que el calentamiento global es una “farsa para ambientalistas”. Esto ayuda a mobilizar sus bases de la extrema derecha, que admiran y celebran la más completa deshonestidad como una demostración de poder político.

Por otra parte, a medida que las consecuencias del caos climático y de los desequilibrios ambientales se convierten en hechos concretos e irrefutables, estos líderes se van a aprovechar de las crisis ambientales, la escasez de productos, migraciones de refugiados y desastres climáticos, como huracanes e inundaciones, como pretextos para acelerar la implementación de medidas aún más autoritarias en el ámbito de la salud, el transporte y la seguridad. El uso de tales salidas autoritarias y militarizadas para determinar quién va a tener acceso a los recursos necesarios para la vida en un contexto de escasez generalizada es lo que muchos teóricos vienen llamando ecofascismo.

La intervención de estados extranjeros en los bosques Amazónicos de acuerdo a sus propios intereses económicos es simplemente la continuación del colonialismo que comenzó en 1492. Ningún gobierno va a solucionar el problema de los incendios y la deforestación. Lo más que van a conseguir es retrasar o disminuir mínimamente los impactos de la explotación. El capitalismo neoliberal no acepta nada que no sea crecimiento y más crecimiento, es decir, la transformación de los bosques y los recursos de los suelos en bienes de consumo competitivos en el mercado global.

Entonces, ¿qué es lo que quema la Amazonía, y todo el planeta? La respuesta es clara: el latifundismo, la disputa por las tierras, el lucro (legalizado o no) y la propiedad privada. Nada de esto será cambiado por ningún gobierno, electo o impuesto. Una perspectiva ambiental debe ser una perspectiva revolucionaria, por el fin del Capitalismo y de todos los Estados.

Ejercitar nuestra capacidad de imaginar
Las imágenes distópicas del libro No Verás Ningún País, así como de la novela de George Orwell 1984, son avisos en forma de proyecciones fantásticas y exageradas de lo que puede ocurrir en el peor caso si no somos capaces de cambiar el curso de la historia. A veces, en este tiempo en que hay una cámara en cada esquina y cada celular y cada aparato de televisión nos vigila, tenemos la impresión de que nuestras distopías favoritas fueron usadas, irónicamente, como un manual para que gobiernos e instituciones pudieran hacer realidad nuestras peores pesadillas.

Las distopías son avisos: pero las utopías, por definición, representan lugares que no existen. Necesitamos otros lugares, lugares que sean posibles. Necesitamos ser capaces de imaginar un mundo diferente, donde nosotras mismas, nuestros deseos y nuestras relaciones puedan ser diferentes también.

Si podemos usar la misma creatividad que nos permite imaginarnos apocalipsis zombies y otras calamidades cinematográficas para imaginar y construir una realidad más allá del Capitalismo desde hoy mismo, estaremos andando por un mucho mejor camino. Hoy día, conforme la realidad sobrepasa a la ficción, nuestras actividades se distinguen por la apatía y la incredulidad. Pero no puedes ser neutral en medio de un tren que se mueve hacia el abismo. Cruzar los brazos es hacerte cómplice. La acción individual es insuficiente, pues mantiene la lógica que nos trajo hasta aquí.

Necesitamos redescubrir puntos de referencia revolucionarios para una vida colectiva auto-organizada e igualitaria. Tenemos que compartir ejemplos de sociedades reales que resistieron al estado y el capitalismo, como los experimentos anarquistas durante las revoluciones rusas y ucranianas en 1917 y la revolución española de 1936. Deberíamos recordar, también, que estos dos últimos ejemplos terminaron con la traición y la represión directa o con la connivencia del Partido Bolchevique y la dictadura estalinista que las sucedión, lo que emprendió un proceso de industrialización sin precedentes y el desplazamiento masivo de los pueblos campesinos. Esto ilustra por qué es tan importante desarrollar una manera de imaginar que no replique sin más las visiones del capitalismo industrialista.

Podemos mirar también los ejemplos actuales como el Levantamiento Zapatista en México desde 1994, y la revolución en curso en Rojava, en el norte de Siria, donde los pueblos indígenas se levantaron en armas y millones de personas organizan su economía, su trabajo, su educación y la gestión de ciudades, villas y campos sin un Estado o ninguna economía basada en la propiedad privada de los medios de producción.

Más allá de los ejemplos anarquistas o inflenciados por los principios anarquistas, tenemos todas las naciones indígenas a nuestro alrededor: Guaranis, Mundurukus, Tapajos, Krenaks, y tantas otras que desde hace cinco siglos, resisten la expansión colonial europea y capitalista. Todos ellos son referencias vivas de las que los anarquistas podemos aprender sobre la vida, la organización y la resistencia sin estado o contra el estado. Si hay alguna forma de solidaridad fundamental en este momento de ataque contra la vida en la Amazonía, es el potencial de todas las conexiones que podemos construir entre los movimientos sociales, los pobres y excluídos del mundo, y los pueblos indígenas y campesinos de toda América Latina. Para poder detener la deforestación en curso en la Amazonía, e incontables otras formas similares de destrucción que están teniendo lugar en todo el planeta, debemos nutrir los movimientos de base que rechazan la gestión neoliberal de nuestros suelos, nuestros bosques, nuestras aguas y nuestras gentes todas.

¡Por una solidaridad entre todos los pueblos y clases explotadas, y no entre el paternalismo y el colonialismo de los gobiernos! ¡La única manera de hacer frente a la crisis ambiental y el cambio climático global es la abolición del capitalismo!

¡Otro fin del mundo es posible!

[Tomado de https://es.crimethinc.com/2019/09/24/lo-que-quema-la-amazonia-una-llamada-de-los-anarquistas-brasilenos.]


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.

Ser gobernado es...

Charla: El Anarquismo en América Latina

Seguidores

Etiquetas

10deLuluncoto 18 años El Libertario 1º de Mayo 27 de febrero 4 de febrero @kRata (comic) APPO Aana Wainjirawa Abdicación del rey de España Aborto Abstención Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat Acampadas Accion directa no violenta Acción Directa Autogestiva Acción Ecológica Acción Libertaria Acuerdo Venezuela China Agustín García Calvo Alan Furth Alan Moore Albert Camus Alberto Acosta Alcedo Mora Alejandro Álvarez Alentuy Alexander Luzardo Alfonso "el Set@" Alfredo Bonanno Alfredo Vallota Alternativa Antimilitarista Alto costo de la vida Alvaro García Linera Alí Moshiri Alí Primera Alí Rodríguez Araque Amador Fernández-Savater Aministía Internacional Amnistía Internacional Amnistía Internacional Venezuela Amor Amor y Rabia América Latina Américo Alejandro Balbuena Anarquismo en América Latina Anarquismo en México Anarquismo en Venezuela Anarquismo es movimiento Anarquismo social Anarquismo y Postestructuralismo Anarquismo y política Anarquistas contra el muro Anarquistas de Temuco Andreas Speck Antonio Ledezma Antonio Pasquali Antonio Serrano Antulio Rosales Anzoátegui Archivo Histórico del Anarquismo en Venezuela Armando Chaguaceda Armando Guerra Armando Investiga Armando la Resistencia Asier Guridi Asilo y refugio Autonomía Barquisimeto Bernhard Heidbreder Buenaventura Durruti Buenos Aires CNT CORPOELEC Cambiar el mundo sin tomar el poder Cambio Climático Campaña contra la Criminalización del Anarquismo Carlos Crespo Carlos Crespo Flores Carmen García Guadilla Casa de la Mujer "Juana la Avanzadora" de Maracay Casa de la Mujer Juana la Avanzadora de Maracay Centro de Derechos Humanos UCAB Civetchi Coalicion Anarquista y Libertaria de Porto Alegre Coalición Venezolana de Organizaciones LGBTI Colombia Comites de Defensa de la Revolución Comitê Popular da Copa 2014 Concretera la carlota Cooperativismo Correo A Criminalización de los pueblos indígenas Cuba Libertaria Cuba Libertaria 22 Daniel Ortega Daniel Pinos Douglas Bravo EZLN Ejército Venezolano Eliseo Reclus Emma Goldman Enfermedad Hugo Chávez Erick Benítez Escritos de Domingo Alberto Rangel Espacio Público Estado y corrupción en Venezuela Estado y economía en Venezuela Esteban Emilio Mosonyi Europa Eva Golinger Evo Morales FARC FIFA Fanzine Exilio Interior Federación Anarquista Centroamericana y Caribeña Federación Anarquista Centroamericana y del Caribe Federación Anarquista de México Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) Felipe Pérez Martí Feria del Libro Independiente y Autogestionario Feria del libro anarquista Ferrominera Ferrominera Orinoco Filosofía Filosofía en la Ciudad Francisco Flaco Prada Frente Clasista Argimiro Gabaldón GLBIT Gadafi Galsic Genocidio Global Voices Grupo de Estudio y Trabajo Jesús Alberto Márquez Finol Guardia Nacional Bolivariana Guardianas de Chávez Gustavo Godoy Gustavo Rodríguez Género Heinz Dieterich Henrique Capriles Historia de Venezuela Homofobia Humano Derecho Humberto Decarli Humberto Márquez Humor Indígenas Venezuela Informe situación indígenas en Venezuela Inseguridad Ciudadana en Venezuela Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela Irak Iris Varela Isbel Díaz Torres Israel James C. Scott Javier Gárate John Holloway Jorell Meléndez Jorge Videla Jornadas Magonistas Jose Manuel Delmoral Jose María Korta José María Korta José Quintero Weir José Rafael López Padrino Juan Carlos La Rosa LEEME CARACAS Laura Vicente Lexys Rendón Ley Antiterrorista Liber Forti Luis Carlos Díaz Luis Fuenmayor Toro Luis Rafael Escobar Ugas Luis Reyes Reyes Líber Forti MOC Madres de Plaza de Mayo Madrid Manuales Manuel Castells Marc Saint-Upéry Marcela Masperó Marea Socialista Mario Antonio López María Esperanza Hermida Masacre de Cantaura Masacre de El Amparo Masacre de Haximú Masacre de Loma de León Masacre de Monte Oscuro Masacre de Uribana Mercosur Mijaíl Martínez Misiones Sociales Mujeres Libres Mundial de Fútbol 2014 Mérida Nicaragua Nicolás Maduro Niñas y Adolescentes Nu-Sol Observatorio Venezolano de Conflictividad Social Occupy Wall Street Octavio Alberola Organización Nelson Garrido Origen de las Fuerzas Armadas en Venezuela Orlando Chirino Pablo Hernández Parra Paquete económico Parque Verde La Carlota Pedro Pablo Peñaloza Pelao Carvallo Periódico Apoyo Mutuo Periódico El Amanecer Periódico El Libertario Picnic urbano Policía Nacional Bolivariana Punk Latinoamericano Quiteria Franco Rafael Ramírez Rafael Uzcátegui Raisa Urribarri Ramón Carrizales Ramón Rodríguez Chacín Ramón Álvarez Raúl Zibechi Red Latinoamericana Antimilitarista Red Protagónica Observatorio Crítico (OC) de la Revolución Cubana Red por los Derechos Humanos de Niños Regeneración Radio Represión en Cuba Repsol YPF Revolución ciudadana Roberto Yépez Rodolfo Montes de Oca Rodolfo Rico Roger Cordero Lara Rubèn González Rubén González Rusia Sacudón San Cristóbal Santiago de Chile Servicio Militar Obligatorio Sidor Sierra de Perijá Simón Rodríguez Porras Soberanía energética bolivariana Sociedad Homo et Natura Sociedad Homoetnatura Sofía Comuniello Sofía Esteves Subcomandante Marcos Taller Libertario Alfredo López Tamoa Calzadilla Tarek William Saab Testimonio represión Testimonios de la revolución cubana Todo por Hacer Tomás Ibáñez Trabajadores de la Chrysler Transexuales Transfobia Transformando información en acción Transparencia Venezuela Transportes Camila Trasnacionales Tribunal Supremo de Justicia Turquía Twitter UBV UCV ULA UNETE UNEY Uribana Uruguay Valles del Tuy Vaticano Venevisión Venezuela bolivariana Venezuela protests in February 2014 Vivienda Vladimir Aguilar Víctor Muñoz Williams Sanguino Wladimir Pérez Yaracuy Yendri Sánchez Zaida García Zapatistas Zara Zulia `Sabino Romero abajo los muros de las prisiones abolicionismo abstencion abstención electoral abuso militar en Venezuela abuso policial abuso sexual niños acampada acción directa anarquista actividades activismo actualidad del anarquismo adecos chavistas agresiones en Venezuela agresiones a sindicalistas en Venezuela agroecología alternativa amor libre anarchico anarchism anarchism kurdistan anarchism venezuela anarcofeminismo anarcopunk venezuela anarquismo a la venezolana anarquismo básico anarquismo caracas anarquismo en Argentina anarquismo en Francia anarquismo en Perú anarquismo en Uruguay anarquismo en barquisimeto anarquismo en rusia anarquismo hoy anarquismo ilegalista anarquismo suiza anarquismo venezuela anarquismo vs. Estado anarquismo y comunicación anarquismo y cárceles anarquismo y derecho anarquismo y ecología anarquismo y educación anarquismo y literatura anarquismo y luchas sociales anarquismo y marxismo anarquismo y nacionalismo anarquismo y planificación urbana anarquismo y religión anarquismo y violencia anarquismo zulia anarquistas anarquistas caracas anarquistas de Alemania anarquistas de Brasil anarquistas de Chile anarquistas de Cuba anarquistas de México anarquistas de Turquía anarquistas en Bolivia anarquistas en Colombia anarquistas en Costa Rica anarquistas en Cuba anarquistas en El Salvador anarquistas en Paraguay anarquistas en Venezuela anarquistas presos anarquistas solidarios con los yukpa anarquistas ucv anarquistas y prisiones anonymous venezuela antiimperialismo antimilitarismo antimilitarismo anarquista antropología análisis análisis anarquista sobre Venezuela análisis asamblea nacional análisis conflicto con Colombia análisis de izquierda Venezuela análisis de la revolución bolivariana análisis económico análisis reformas en Cuba análisis sobre Venezuela apagones apoyo a El Libertario apoyo internacional al chavismo apoyo internacional al madurismo armamentismo arte callejero arte y anarquismo artistas asesinato de estudiantes asesinatos de manifestantes ataques contra defensores de derechos humanos ataques contra defensores de derechos humanos en Venezuela ataques contra el movimiento anarquista ataques contra el movimiento popular en Venezuela ataques libertad de expresión autodefensa autogestion autogestión autonomía de los movimientos sociales autonomía universitaria autoritarismo burocratico en Cuba biblioteca anarquista bicentenario bakunin bicicletas biciescuela urbana bienes comunes brutalidad policial calentamiento global cambio social capitalismo y medio ambiente caracas chavismo y religiosidad popular chile ciberactivismo ciclismo urbano ciclo guerrilla urbana ciencia y tecnología en Venezuela comercio de armas comic comics comida vegetariana compra de armas concretera caracas concretera de chuao conflicto universitario conflicto yukpa consecuencias ambientales explotación petrolera en Venezuela contaminación PDVSA contaminación ambiental cooptación de movimientos sociales cooptación medios alternativos Venezuela coyuntura mexicana 2012 coyuntura venezolana 2010 coyuntura venezolana 2012 coyuntura venezolana 2013 coyuntura venezolana 2014 coyuntura venezolana 2015 coyuntura venezolana 2016 criminalización de la protesta en Colombia criminalización de la protesta en Venezuela crisis agropecuaria en Venezuela crisis economica venezuela crisis económica en Venezuela crítica anarquista al marxismo crítica de izquierda al chavismo críticas de izquierda al madurismo críticas revolucionarias a Rafael Ramírez deforestación delimitación de tierras indígenas demarcación de territorios indígenas demarcación de tierras en Venezuela deporte y anarquia deporte y capitalismo derecho a la manifestación derecho a la protesta desabastecimiento desaparecidos en Argentina desaparecidos en México desaparecidos en Venezuela desarrollo científico-tecnológico desencanto en el chavismo despidos injustificados detenciones difusión anarquista ecologismo ecologismo en Venezuela economía educación en Venezuela endeudamiento equidad de género en Venezuela extractivismo falso socialismo fascismo futbol brasil globalizacion en Venezuela golpe de Estado en Venezuela hacktivismo hiperinflación historia del anarquismo homicidios ilustraciones imágen El Libertario indigenas ecuador indigenas en venezuela individualismo y anarquismo industria forestal en Chile industria petrolera indìgenas y revolución bolivariana indígenas en Argentina indígenas en Bolivia indígenas en Brasil indígenas en México indígenas en Perú indígenas en Venezuela indígenas presos en Venezuela inflación en Venezuela informática libertaria izquierda antiautoritaria en Cuba izquierda antichavista izquierda en Venezuela jornadas de diversidad sexual la Justicia y los Derechos Humanos legado del chavismo liberacion animal liberación animal liberación humana libertad Bernhard Heidbreder libertad a los presos anarquistas libertad de expresión libertad de expresión en Venezuela libertad para detenidos en Lulea los Salarios y los Sindicatos lucha indígena en Colombia lucha indígena en Venezuela lucha revolucionaria lucha socio-ambiental luchas ambientales Venezuela luchas de los pueblos indígenas luchas de los trabajadores luchas de los trabajadores Venezuela luchas de mujeres luchas estudiantiles luchas indígenas en Venezuela luchas obreras luchas populares en Venezuela luciano pitronello madurismo maestros manifestaciones manifestaciones en Venezuela manipulación mediática manipulación religiosa mario gonzalez masa crítica masacre de San Vicente medio ambiente medios comunitarios y alternativos de Venezuela medios de transporte alternativos megaminería mineria en Venezuela minería minería en Venezuela movilizacion en la planta muerte de neonatos en Venezuela mujeres anarquistas narcotráfico neoliberalismo nicolas maduro no a la concretera no a la extradicion de Bernhard Heidbreder no a las corridas de toros objeción de conciencia organizacion nelson garrido paramilitarismo paro universitario patriarcado patriotismo pelea de almohadas periodico Bandera Negra periódico CNT periódico anarquista periódicos petróleo venezolano poder y política en Latinoamérica poder y política en Venezuela poesía libertaria polarización en Venezuela policías corruptos en Venezuela prensa anarquista preso anarquista presos anarquistas presos políticos en Venezuela prision venezuela prisiones en venezuela proceso bolivariano producción agrícola protesta creativa protesta pacífica protestas contra el Mundial 2014 protestas en venezuela proyecto de reforma de la Ley de Conscripción y Alistamiento Militar práctica anarquista pueblos originarios pugnas internas del chavismo punk veneziuela rebelion en venezuela recursos red Observatorio Crítico relaciones Cuba-EE.UU. relaciones de Venezuela con China relaciones de Venezuela con Colombia relaciones de Venezuela con Cuba relaciones de Venezuela con U$A relaciones entre la banca y chávez represion en Venezuela represion policial en Venezuela represión represión antianarquista represión en Colombia represión en Venezuela represión policial resistencia indígena resistencia venezuela revista AL MARGEN revolución bolivariana robert serra salario en venezuela salario mínimo en Venezuela sanciones sancocho secuestro seguridad industrial semana pro presos anarquistas 2014 sexismo sexualidad libre sicariato sindicalismo situación agraria latinoamericana situación de la salud situación de los trabajadores en Venezuela situación del periodismo en Venezuela situación del sindicalismo en Argentina situación del sindicalismo en Venezuela situación político-social en Brasil situación político-social en la península ibérica situación político-social mexicana situación venezolana situation in Venezuela 2014 soberanía alimentaria en Venezuela software libre solidaridad con Cuba tercerización en Venezuela terrorismo terrorismo cotidiano terrorismo de Estado en Colombia toma yukpa del TSJ torturas en Venezuela totalitarismo trabajadores del Estado trabajadores en Argentina transición transnacionales chinas turquia tweets anarquistas universidad central de venezuela utopía vegetarianismo venezuela vidas anarquistas viento sin fronteras vigilia frente al TSJ violaciones a los derechos humanos violencia contra la mujer violencia contra niños zona temporalmente autónoma Ángel Cappelletti ética y práctica médica