Franco Andreucci
En una tarde calurosa de Junio del año 1913, Benito Mussolini besa a Leda Rafanelli. Poco después, él escribe: "Todavía puedo sentir las profundas sensaciones emocionales de nuestro último encuentro". En ese momento, Mussolini era el jefe editor de treinta años del periódico diario socialista Avanti!. Leda fue una anarquista, una escritora, y una mujer que luchó por los derechos de los más desfavorecidos en contra de las convenciones burguesas de la sociedad. Probablemente, si no hubiera sido por este episodio, el destino de Leda Rafanelli habría sido el mismo que esas "mujeres novelistas incansables" hacia el cual —según Benedetto Croce— uno debe utilizar la gallardía de no revelar sus nombres (La letteratura della Nuova Italia, VI, p. 168).
En una tarde calurosa de Junio del año 1913, Benito Mussolini besa a Leda Rafanelli. Poco después, él escribe: "Todavía puedo sentir las profundas sensaciones emocionales de nuestro último encuentro". En ese momento, Mussolini era el jefe editor de treinta años del periódico diario socialista Avanti!. Leda fue una anarquista, una escritora, y una mujer que luchó por los derechos de los más desfavorecidos en contra de las convenciones burguesas de la sociedad. Probablemente, si no hubiera sido por este episodio, el destino de Leda Rafanelli habría sido el mismo que esas "mujeres novelistas incansables" hacia el cual —según Benedetto Croce— uno debe utilizar la gallardía de no revelar sus nombres (La letteratura della Nuova Italia, VI, p. 168).
