sábado, 8 de febrero de 2020

¿El capitalismo quiere salvar al capitalismo?



Desiderio Martín

Los “criminales de la vida”, reunidos en Davos, han acuñado ahora este slogan... si no fuera dramático, tramposo y un desprecio a la inteligencia humana y a la ética, como chiste negro, sería fantástico.

Comencemos por una pregunta: ¿quién sustenta la vida en este planeta y hace que la misma sea posible, a pesar de la intervención del mercado capitalista?
 
La ONG Oxfam—Intermón, en el informe anual que realiza cada año como lectura real de la realidad a la “cumbre de los criminales de la vida en Davos”, señala que...“la desigualdad económica está fuera de control... En 2019, los 2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseían más riqueza que 4.600 millones de personas.

Esta enorme brecha es consecuencia de un sistema económico fallido y sexista que valora más la riqueza de una élite privilegiada, en su mayoría hombres, que los miles de millones de horas del esencial trabajo de cuidados no remunerado o mal remunerado que llevan a cabo fundamentalmente mujeres y niñas en todo el mundo.

Cuidar de los demás, cocinar, limpiar y recoger agua y leña son tareas diarias esenciales para el bienestar de la sociedad, las comunidades y la economía. La pesada y desigual responsabilidad del trabajo de cuidados que recae sobre las mujeres perpetúa tanto las desigualdades económicas como la desigualdad de género”...

La organización social y la división internacional del trabajo, del capitalismo, claro está, ha condenado e instalado en la parte más baja de la escala económica, a las mujeres y las niñas, especialmente aquellas que están en situación de pobreza o pertenecen a colectivos excluidos, que dedican al trabajo de cuidados no remunerado 12.500 millones de horas diarias, e incontables horas más a cambio de sueldos de pobreza. Su trabajo es sin embargo imprescindible para nuestras comunidades. Sin embargo, esta es la base sobre la que se asienta la prosperidad de las familias, así como la salud y la productividad de la mano de obra.

Oxfam ha calculado que este trabajo aporta a la economía un valor añadido de, al menos, 10,8 billones de dólares. Se trata de una cifra enorme que, sin embargo, es una subestimación muy por debajo del valor real. A pesar de ello, las personas más ricas, en su mayoría hombres, acaparan la mayor parte de los beneficios económicos.

La Vida no es que parezca sustentada por los trabajos de CUIDADOS, donde las mujeres son las principales sustentadoras, sino que si este trabajo dejara de hacerse el capitalismo quebraría.

Esta brecha entre la economía que “cuenta” y la verdadera economía, la de los cuidados (la que no cuenta), solo es consecuencia de un sistema económico político que no cubre las necesidades de las personas y a la vez, es un sistema sexista y patriarcal. Un sistema económico y político que solamente acumula la riqueza producida por las personas, asalariadas formales o informales en su inmensa mayoría, en manos de una élite rica, poderosa y sin ninguna humanidad, sobre la explotación y sobreexplotación de esas clases asalariadas y del trabajo invisibilizado de las mujeres y de las niñas, vulnerando sistemáticamente sus derechos fundamentales, laborales y sociales.

Los grandes gurús de los Fondos de Inversión, de las grandes multinacionales de la comunicación, los banqueros, el FMI, la OMC, la Comisión Europea, los dirigentes del mundo rico (Trump, Macron, Merkel...), tienen en su “agenda de Davos” un gran reto, “salvar al capitalismo del capitalismo”, pues el grado de desigualdad y el destrozo del planeta, les lleva a la conclusión de que puede que “el chollo” les estalle en plena cara.

Nada nuevo debemos esperar de quienes solamente necesitan del convencimiento y consentimiento de las mayorías sociales, de que esta vez sí van a “ser buenas personas y tratarán de repartir y joder menos el planeta”... Sarkozy, ante la debacle de su gran estafa del 2007, también se comprometió a “refundar el capitalismo” y 13 años después, la barbarie ha crecido y el destrozo aumentado.

Del capitalismo solamente podemos salvarnos nosotras las personas con nuestros propios cuidados y el cuidado del planeta, generando y poniendo en práctica una economía alternativa autosuficiente y sostenible y autogestionada, Que desplace a la economía extractivista y depredadora que el capitalismo es.

[Publicado originalmente en el periódico Rojo y Negro # 342, Madrid, febrero 2020. Numero completo accesible en http://rojoynegro.info/sites/default/files/rojoynegro%20342%20febrero.pdf.]


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