jueves, 30 de enero de 2020

Debate (A): La organización anarquista



Periódico Acracia (Madrid)

EL presente artículo está basado en una ponencia presentada en el año 2014, en el marco de las III Jornadas Comunistas Libertarias de Colombia, y que se publicó en: https://network23.org/vargarquista/.

Hemos utilizado su magnífico desarrollo para aplicarlo a nuestro país ya que en líneas generales su análisis coincide de una manera bastante aproximada con el nuestro en lo que se refiere a la tensión social y a la situación de la militancia libertaria. El tema de la organización anarquista está sobre la mesa de nuestros debates desde hace muchos años, entre otras cosas, debido al auge que está teniendo en la última década el anarquismo y la asunción por parte de los movimientos sociales de algunos de sus pilares ideológicos fundamentales como son el asambleismo y la acción directa.
 
Muchas compañeras se han reunido y discutido hasta la saciedad sobre “la afirmación o negación de una hipotética organización ácrata”. No es de ahora la visión transformadora del anarquismo, para cuya realización necesita de la mayor vinculación posible de personas a su proyecto. La organización puede ser variada “bien sea de un grupo o bien derivada de la coordinación constante de acciones de propaganda, agitación y activismo de varios grupos e individualidades”.

Aunque no tiene porqué ser una estructura, “puede serlo”, de lo que se trataría al organizarse es de “construir colectivamente las lecturas de la realidad, establecer planes conjuntos de acción, tener la disciplina y responsabilidad necesaria e imprescindible para llevarlos a cabo, y la constante reflexión sobre cómo avanzar según el momento histórico va mutando; es decir, en cada presente elegir la mejor táctica a aplicar”.

Tal organización, de constituirse, tendría que ser flexible, sin burocracia; esto lo lograríamos mediante la participación activa de sus componentes, lo que conseguiría evitar los liderazgos monolíticos o “la profesionalización de la militancia”.

“La organización no es el punto de partida de nada, son sus acciones y el debate interno los que deben dar pie a que las personas que comparten tanto la acción como el debate, se sientan con la confianza necesaria para erigir compromisos colectivos, y con el tiempo llegar a consolidar su afinidad en una organización.” No se parte de la organización, se debe llegar a ella. Es un hecho que las anarquistas somos diferentes unas de otras, y difícilmente vamos a poder articularnos todas en todo.

“Está claro que los que creemos en una organización formal chocamos con aquellas que la rechazan”. No obstante, pasando por encima de las diferencias, es necesario contar también con las personas que defienden la organización informal y “con otras muchas de nuestro alrededor”.

Resulta obvio que no tenemos que estar de acuerdo en todo para desarrollar proyectos conjuntos. Es inútil hablar de un “único programa” o estrategia en el movimiento anarquista. Tales planes a corto, medio o largo plazo, surgen de las “afinidades”. “No hay un único programa que nos una a todas las anarquistas todo el tiempo y en todos los lugares.”

En el momento en que nos organizamos como grupo de afinidad, deberíamos poseer nuestro propio programa, unos objetivos a conseguir y una definición de los medios que vamos a utilizar para lograrlos. “El hecho de que un grupo de afinidad tenga un programa no limita a la organización anarquista al programa o plan de trabajo de ese grupo, pueden desarrollarse planes conjuntos de organización entre grupos anarquistas que tengan distinto programas siempre y cuando posean algo en común.” “Los programas serán más parecidos en la medida en que la situación conduzca a la acción colectiva. El hecho de que no haya un programa unificado no es justificación para dejar de trabajar juntas.”

En síntesis, cuando hablamos de organización anarquista estamos hablando “de una federación de grupos que se reúne desde unos intereses más generales, que no tienen que poseer afinidad en todo, todo el tiempo. Unas afinidades de lucha anticapitalista, antiestatal, antiautoritaria, antipatriarcal, pero que en su campo de acción y devenir cada grupo asuma programas particulares desde sus propias afinidades.”

“Las anarquistas organizadas en grupos que se federan podemos converger con el resto de anarquistas no organizadas en el movimiento anarquista general, siempre teniendo en cuenta lo que nos une así sea poco.” El movimiento anarquista que surge de esta manera “debe converger con el resto del movimiento revolucionario y con los movimientos sociales en general para trazar los caminos necesarios que conduzcan a la transformación de la sociedad”.

¡Viva la revolución social!

[Publicado originalmente en el periódico Acracia # 3, Madrid, enero 2020. Número completo accesible en https://federacionlibertariamadrid.home.blog/2020/01/29/el-numero-3-de-acracia-ya-esta-en-la-calle.]


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