domingo, 18 de agosto de 2019

Sobre la historia de la Cruz Negra Anarquista Internacional en la segunda mitad del siglo XX


Rodolfo Montes de Oca

… En 1968 se celebra en Carrara (Italia) un Congreso Anarquista Internacional, al cual asiste la CNA de Londres y donde se da inicio a la Cruz Negra Anarquista Internacional, como una organización a nivel mundial de grupos autónomos que promueve la libertad de los presos políticos, anarquistas y no anarquistas, un espacio de ayuda y solidaridad; además de promover la abolición de los sistemas penitenciarios apoyando diversas alternativas a las cárceles. Esta nueva faceta fomenta la creación de nuevas CNAs en toda Europa, Estados Unidos y Australia. Además de tener un boletín que se imprimía cuando era posible, la CNA de Londres tenía su propia publicación la Bandera Negra (Black Flag).

Durante esa década en Europa y EEUU, pequeños grupos de estudiantes revolucionarios decidían tomar por asalto el cielo, el mayo de 68 y la experiencia de guerrilla urbana de los Tupamaros en el Uruguay generaron un caldo de cultivo para que los incontrolados ensayaran la lucha armada en sus peculios. El Symbionese Liberation Army (SLA) en EEUU, las Brigate Rosse en Italia, la Banda Baader-Meinhof en Alemania o el Movimiento Ibérico de Liberación-Grupos Autónomos de Combate (MIL-GAC) en España, algunos de ellos cercanos al anarquismo, otros más distantes, pero todos compartían un denominador en común, que era la construcción de la utopía a través de los fusiles. El petulante olor de las lacrimógenas y el romanticismo inocuo detrás de la capucha terminaran por afectar el desarrollo de las CNAs durante esta década.
 

La rápida formación de nuevas CNAs y la reactivación de la oficina internacional, pronto serian opacadas por la represión que se les avecinaba. El 25 de abril de 1969 dos atentados golpean la Estación Central y la Feria Milán (Italia). Las investigaciones se dirigen hacia los medios libertarios y son detenidos algunos anarquistas: comienza así una campaña de criminalización que se recrudece en marzo, cuando algunos atentados a trenes son atribuidos también a los anarquistas. Se hace circular el rumor de una posible implicación de Giuseppe Pinelli, anarquista y ferroviario. Pinelli y su grupo “Bandiera Negra” reaccionan y denuncian la maniobra, dan vida a la Cruz Negra Anarquista de Milán, dedicada específicamente a la solidaridad concreta con los compañeros detenidos y a la publicación de un boletín de contrainformación. Pinelli es el anarquista más “señalado” de los milaneses y frecuentemente está en comisaría para legalizar manifestaciones. El 12 de diciembre de 1969, estalla una bomba en la Piazza Fontana, Pinelli es llamado a declarar. A eso de la medianoche entre el 15 y el 16 de diciembre, su cuerpo vuela desde una ventana del cuarto piso de la comisaría y se estrella contra el suelo. Las contradictorias declaraciones de la policía dejan ver que no se ha tratado de un “suicidio”, como afirma la versión oficial, sino de un homicidio. Muere en Milán, en el hospital Fatebenefratelli esa misma noche. La policía dijo que Pinelli antes de saltar había declarado su culpabilidad en los hechos. La historia y la autopsia demostrarían lo contrario. Las bombas colocados fueron parte de la “estrategia de la tensión” elaborada por grupos neonazis italianos con el auspicio de la CIA y la OTAN con la intención de acelerar un golpe de estado y evitar el avance de las fuerzas izquierdistas en el país.

La dimensión político-judicial de su asesinato, entrelazada con el caso completo de la masacre de Piazza Fontana, se convertirá con los años en un auténtico boomerang para el Poder. El fracasado intento de correr un velo sobre los hechos que culmina en la tesis del “mareo súbito” como causa de la caída por la ventana de Pinelli que aparece en la sentencia del juez Gerardo D ́Ambrosio no consiguió más que hacer más evidente una verdad que aún no se ha reflejado en los papeles oficiales. Se cuentan por decenas los libros, las películas, las obras de teatro, las instalaciones artísticas, las canciones dedicadas a Pinelli y a su asesinato, no sólo en Italia. Citamos dos: “Muerte accidental de un anarquista”, del premio Nobel Darío Fo, y la gigantesca obra “El funeral del anarquista Pinelli”, de Enrico Baj.

La rápida formación de nuevas CNAs y la reactivación de la oficina internacional, pronto serian opacadas por la represión que se les avecinaba. El 25 de abril de 1969 dos atentados golpean la Estación Central y la Feria Milán (Italia). Las investigaciones se dirigen hacia los medios libertarios y son detenidos algunos anarquistas: comienza así una campaña de criminalización que se recrudece en marzo, cuando algunos atentados a trenes son atribuidos también a los anarquistas. Se hace circular el rumor de una posible implicación de Giuseppe Pinelli, anarquista y ferroviario. Pinelli y su grupo “Bandiera Negra” reaccionan y denuncian la maniobra, dan vida a la Cruz Negra Anarquista de Milán, dedicada específicamente a la solidaridad concreta con los compañeros detenidos y a la publicación de un boletín de contrainformación. Pinelli es el anarquista más “señalado” de los milaneses y frecuentemente está en comisaría para legalizar manifestaciones. El 12 de diciembre de 1969, estalla una bomba en la Piazza Fontana, Pinelli es llamado a declarar. A eso de la medianoche entre el 15 y el 16 de diciembre, su cuerpo vuela desde una ventana del cuarto piso de la comisaría y se estrella contra el suelo. Las contradictorias declaraciones de la policía dejan ver que no se ha tratado de un “suicidio”, como afirma la versión oficial, sino de un homicidio. Muere en Milán, en el hospital Fatebenefratelli esa misma noche. La policía dijo que Pinelli antes de saltar había declarado su culpabilidad en los hechos. La historia y la autopsia demostrarían lo contrario. Las bombas colocados fueron parte de la “estrategia de la tensión” elaborada por grupos neonazis italianos con el auspicio de la CIA y la OTAN con la intención de acelerar un golpe de estado y evitar el avance de las fuerzas izquierdistas en el país. La dimensión político-judicial de su asesinato, entrelazada con el caso completo de la masacre de Piazza Fontana, se convertirá con los años en un auténtico boomerang para el Poder. El fracasado intento de correr un velo sobre los hechos que culmina en la tesis del “mareo súbito” como causa de la caída por la ventana de Pinelli que aparece en la sentencia del juez Gerardo D ́Ambrosio no consiguió más que hacer más evidente una verdad que aún no se ha reflejado en los papeles oficiales. Se cuentan por decenas los libros, las películas, las obras de teatro, las instalaciones artísticas, las canciones dedicadas a Pinelli y a su asesinato, no sólo en Italia. Citamos dos: “Muerte accidental de un anarquista”, del premio Nobel Darío Fo, y la gigantesca obra “El funeral del anarquista Pinelli”, de Enrico Baj.

Pinelli no seria la única victima de la ola inquisitoria, Stuart Christie, es detenido en 1970 por su presunta participación en las Angry Brigade. grupo inglés de tendencia anarcocomunista, responsable de una larga serie de atentados con bombas en el Reino Unido entre 1970 y 1972. Tiempo después Chritie demostraría su inocencia y alcanzaría su libertad, aunque seria considerado el “Enemigo Publico nº1” de Inglaterra por mucho tiempo. Hacia finales de los 70 ́s otro miembro de la CNA seria detenido, Phil Ruff, miembro de la sección de Huddersfield, por robo a mano armada. Luego se le acusaría de ser el principal instigador en el motín de la Prisión de Gartree en 1978. En septiembre de 1973 la policía arrestó a Salvador Puig Antich, un militante del MIL-GAC que acababa de llegar a Barcelona procedente de Londres donde había militado en la Cruz Negra Anarquista y en el Centro Ibérico. Fue juzgado en un consejo de guerra y a pesar de las protestas diplomáticas mundiales que se realizaron, Puig Antich, fue ejecutada a garrote vil en el patio de la prisión modelo de Barcelona el 2 de marzo de 1974. Por otra parte, a mediados de los 70 ́s, Noel y Marie Murray, miembros de la CNA de Dublín asaltan varios bancos para recaudar fondos, en septiembre de 1975 durante el asalto a una sucursal bancaria, Marie dispara contra un custodio de seguridad que pretendía frenar la acción, matándolo en el instante, los Bonnie and Clyde de la anarquía fueron sentenciados a la pena capital, que fue conmutada por cadena perpetua.

El 4 de diciembre de 1971, ocurriría otro hecho que enlutaría la memoria de la CNA, Georg Von Rauch, secretario general de la CNA de Berlín, seria asesinado por la policía berlinesa, corriendo el mismo destino tiempo después otro miembro de la CNA alemana, Thomas Weissbecker, asesinado también en extrañas circunstancias por los técnicos de la violencia. Ambos eran miembros del Movimiento 2 de Julio, contraparte anarquista de la Fracción del Ejercito Rojo (Rote Armee Fraktion), mejor conocida como la Banda Baader-Meinhof.

En 1979, Lorenzo Komboa Ervin, preso político anarquista en los EEUU, ex pantera negra, publicó el texto “Una propuesta para una red de la Cruz Negra Anarquista” con la esperanza de poder articular un movimiento de solidaridad con los presos antiautoritarios; su tesis organizativa se basaba en la unión de colectivos e individualidades en una plataforma, con estrechos contactos y relaciones. Esta propuesta reanimo los ánimos en aquellos que seguían creyendo en la necesidad de articular un fuerte movimiento global de resistencia a las cárceles y de solidaridad con aquellos que caían en sus garras. Producto de su propuesta es que surge la Red de Respuesta de Emergencia (RRE) que se basaba en una extensa red de información y contrainformación entre los diferentes colectivos de la CNA que subsistían en EEUU para la época- los núcleos europeos habían desaparecido incluido el de Londres- Aunque la propuesta tuvo una tardía eficacia, ya para 1989 la RRE daba clases en Norteamérica de la lucha abolicionista; participando activamente en campañas para la liberación de presos políticos, huelgas de hambre y otras acciones. Pero la idea de un solo frente no logro cuajar de manera definitiva. Inclusive los distintos grupos de la CNA en Norteamérica trabajaban en áreas múltiples y había poca unidad y puntos de vista en común.

La década de los 90 ́s comienza con mucha expectativas para el creciente movimiento anarquista, la caída del telón de acero y de los mitos y contradicciones que representaba, animo los aires de cambio y muchos jóvenes inconformes con el sistema volcaron su atención en el ideario antiautoritario. En 1994 se celebra en EEUU un congreso de la CNA y un año mas tarde se crea la Federación de CNAs (New Jersey, Bronx, Washington DC, Brew City) en Inglaterra se crea ese mismo año la CNA de Brighton y tiempo después se crea la CNA de Madrid (España) que luego derivaría en una federación.

Como contaba el mito griego clásico acerca de la Hidra, las cabezas de la CNA se multiplican constantemente, podrán amputar algunas de ellas pero pronto surgirán más y más hasta convertirse en el monstruo ingobernable que hoy es. Ayer nos amputaron la Croce Nera Anarchica, reagrupándose al instante y creando otro grupo, “el archivo Severino Di Giovanni”. Georg Von Rauch, Thomas Weissbecker, Salvador Puig Antich, Boris Yelensky, Giuseppe Pinelli, Charles Berg, Carl Hanson, Arthur Caron, Lea Gutman, Helena Ganshina, y Aaron Baron son las estrellas caídas que forman nuestra constelación, nuestras rosas de fuego que subsisten en nuestra corta memoria histórica. Los nuevos tiempos soplan aires de represión sobre las iniciativas y sobre las almas anárquicas que sirven de contrapoder a la odiosa hegemonía del poder. En Latinoamérica la Hidra-CNA solo cuenta con cuatro cabezas que subsisten; mañana seremos ocho y pasado mañana doce. La bestia crece y jamás nos podrán detener… somos indetenibles, somos ingobernables.

[Extraído de la obra La Hidra penitenciaria. La historia detrás de la Cruz Negra Anarquista Internacional, que en versión original completa es accesible en https://anarkobiblioteka3.files.wordpress.com/2016/08/la_hidra_penitenciaria_-_rodolfo_montes_de_oca.pdf.]


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