martes, 4 de junio de 2019

Moobing o acoso psicológico laboral



CNT Barcelona

Por si no hubiese bastante con las facilidades que se están concediendo para despedir mediante reformas laborales y ante la pasividad de los sindicatos traidores, la patronal acostumbra a utilizar otras tácticas para ahorrarse dinero en indemnizaciones. Seguramente, la más conocida sea el acoso psicológico en el trabajo, últimamente rebautizado como moobing laboral.

Puestos a desprenderse de sus empleados, especialmente de los más veteranos o de los más reivindicativos, utiliza este ruin método para quemarlos, así son ellos quienes «voluntariamente» abandonan la empresa y sus explotadores se ahorran importantes sumas de dinero o evitan dar un ejemplo de debilidad al tener que conceder derechos laborales.
 
En los casos de empleados con cierta antigüedad, puede ocurrir que el acoso se dé progresivamente, a modo de gota china. Aunque el trabajador lleve varios años trabajando y cumpliendo sus funciones sin problemas, incomprensiblemente llega un día en el que se empieza a cuestionar su profesionalidad. En el caso trabajadores reivindicativos, suele ser de forma más repentina, como si se tratara de un «aviso al personal» de lo que les podría ocurrir si le secundan.

La metodología que emplea la empresa es mezquina y cobarde. Mezquina, porque los directivos que lo promueven acaban trasladando el dinero que pueda ahorrarse la empresa a sus propias nóminas, de ahí que cada vez haya una mayor distancia entre lo que cobran ellos y nosotros. Cobarde, porque sabedores de las consecuencias penales en las que podrían incurrir si se demuestran durante un juicio, azuzan a los propios compañeros del acosado a secundar el moobing, lo cual resulta incluso más indignante.

Son prácticas habituales del acoso psicológico el suscitar críticas continuas hacia la persona de la que quieren desprenderse, promover que nadie le dirija la palabra, saturarle de trabajo, cambiarle repentinamente sus funciones, ordenarle faenas sin sentido e incluso fabricar pruebas con la connivencia de algún empleado trepa para intentar justificar futuras sanciones. Las consecuencias anímicas de ese trato denigrante son el menoscabo de la autoestima de la víctima y fomentar en ella tal estado de ansiedad que le lleva a solicitar una incapacidad laboral transitoria, la baja médica, para salir de esa espiral desquiciante. No contentos con ello, también se aprovechará esa situación para alegar su baja productividad y continuas ausencias a fin de desprestigiarle aún más o intentar justificar un despido objetivo. Una vez trasladada la responsabilidad para que lo promueva otro trabajador, la empresa suele hacer caso omiso a los avisos que le llegan haciendo ver que no tiene nada que ver con lo que está pasando y negando su implicación. Ciertamente, cabe la posibilidad de solicitar una Inspección Laboral, pero si cuando se realiza no se encuentran evidencias puede ser una herramienta administrativa de dudosa validez porque podría utilizarse incluso en contra del acosado.

En el supuesto de que se quiera llevar a juicio a los responsables, es imprescindible que quienes están sufriendo moobing, además de los informes médicos donde se diagnostiquen los efectos, elaboren un listado pormenorizado donde conste cuándo se ha producido y quiénes se lo han realizado, haciendo acopio, si se pudiera, de correos, mensajes, grabaciones y testigos que estén dispuestos a declarar lo ocurrido. Desgraciadamente es habitual que los compañeros, de acudir, lo hagan a declarar de parte de la empresa, por lo que de no poder contar con ninguno que lo corrobore se deberá de intentar acudir con otros que ya no trabajen en ella u otras personas que tengan algún tipo relación con la misma y no puedan estar sujetos a coacciones, tales como distribuidores, clientes, etc. Si la denuncia va por la vía laboral deberá ir dirigida sobre el acosador directo y sobre la empresa, pues ella, aunque quiera alegar que no está implicada, también es jurídicamente responsable si se le ha avisado por burofax y no ha hecho nada evitarlo. Si se decide presentarla por la vía penal, deberá ir dirigida directamente sobre quien está realizando el acoso, de ahí que la empresa interponga entre ella y el acosado a cualquier pelota de turno. Sin embargo, pese a que como decíamos es una práctica habitual, no son demasiadas las sentencias relacionadas con el acoso psicológico laboral porque ni en las leyes parece estar convenientemente tipificado ni tampoco los jueces están demasiado familiarizados con el tema, siendo el desenlace más habitual una compensación económica por daños y perjuicios al acosado.

En la CNT siempre respetaremos la decisión de quienes están sufriendo moobing patronal y les daremos nuestro apoyo. No obstante, como anarcosindicalistas, la experiencia nos ha demostrado que la mejor vía para solucionar los conflictos es la acción directa. Siempre que nuestra militancia esté dispuesta a ejercerla les respaldaremos y la ejerceremos hasta donde se crea conveniente, promoviendo, además de otras acciones que estaría de más enumerar, aquellas basadas concentraciones de apoyo delante de la empresa para denunciarla públicamente, realizar campañas mediáticas de boicot o señalar a los acosadores en su entorno más cercano, pues la consecuencia de la mierda de fechorías que promueven, cuanto más cerca la tengan, más le salpicará.

[[Publicado originalmente en el periódico Solidaridad Obreras # 372, Barcelona, diciembre 2018.]


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.