viernes, 8 de diciembre de 2017

Hurgando en la historia venezolana: ¿Un atentado anarquista contra Cipriano Castro en 1900?


Rodolfo Montes de Oca



[Nota previa de El Libertario: Del libro de este autor Contracorriente: Historia del Movimiento Anarquista en Venezuela (1811-1998), extrajimos los siguientes párrafos, referidos al hecho poco conocido del fallido magnicidio contra el caudillo tachirense que poco antes había llegado al poder por la vía de las armas. El atentado ocurrió en un contexto donde cabía la posibilidad de fuese un acto repitiendo lo que por aquellos años realizaban anarquistas en Europa y Norteamérica, así que se proponen algunas consideraciones en torno a ello.]



El gobierno de Castro, se caracterizó por tener que afrontar una fuerte oposición política interna y externa opuesta a su gestión. La detención de banqueros que se negaban a colaborar con el Estado para solventar la crisis económica, contribuyó a la rebelión civil conocida como la “Revolución Libertadora”, aupada desde el extranjero por empresas transnacionales como la New York and Bermúdez Company o la Orinoco Steamship Company. Castro tuvo que enfrentar 20 golpes de Estado, un intento de asesinato, una guerra civil y una conspiración internacional destinada a despojar a Venezuela de una buena parte de su territorio. Entre 1899 y 1903 se libraron 372 batallas con un total de 20.000 muertos. [113]



El frustrado magnicidio ocurre el 27 de febrero de 1900, en plena celebración de las festividades de carnaval, Cipriano Castro se salva de ser asesinado gracias a la oportuna intervención del agente policial Nro. 111, Andrés Cabrices, que desvío el arma del regicida, mientras una multitud se abalanzó sobre el atacante.



Un testigo de excepción de aquellos sucesos fue el edecán de Castro, Eleazar López Contreras que narró los sucesos de esta tentativa:

«El 27 de febrero, martes de carnaval, en la esquina de Socarrás, un hombre llamado Anselmo López atenta contra la vida del Jefe Supremo. Venía con su esposa en un carruaje sobre el cual se alzaban dos grandes cisnes hechos de rosas. Hermosa descripción de estos carruajes sobre el Jefe Supremo en la tarde de carnaval hacen los diarios.

Un policía dio en el brazo de Anselmo López que apuntaba con su revólver.

Cien brazos airados se levantan contra el agresor. El Jefe Supremo se interpone y luego continúa su paseo hasta regresar a la Casa Amarilla». [114]



Anselmo López fue un humilde panadero aragüeño que trabajaba en la esquina de Manduca en el centro de la ciudad. Sobre su vida poco se sabe, ni cuáles fueron sus motivos, ni su suerte después del atentado, no existe unanimidad si murió en prisión o si salió en libertad después de pasar 10 años de prisión. El escritor Jesús Sanoja Hernández lo calificó de ser un hombre de “pobre mentalidad artesanal” [115]. Sobre su vida se ha cebado el peor de los silencios.



Sobre las razones políticas o ideológicas que motivaron el ataque poco se sabe. Lo que llama poderosamente la atención es que su acción se enmarca en un contexto cronológico donde algunos anarquistas practicaban la estrategia de la Propaganda por los Hechos o la Propaganda por la Acción.



Este tipo de acciones eran conocidas por los venezolanos, un ejemplo de ello es el célebre escritor venezolano, Rufino Blanco Fombona (1874-1944) el cual en su libro La lámpara de Aladino, elabora un texto bajo el título de “Los anarquistas”; donde celebra el asesinato del presidente norteamericano William McKinley (1843-1901) por parte del ácrata polaco León Czolgosz (1873-1901). En el citado texto escribirá:

«Hoy he leído la prensa. El castigo se llevó al terminar en la Exposición Panamericana de Búfalo, y esa admirable acción es obra de un anarquista de origen polaco.

Se apellida Czogolsz. Para los anarquistas, hombres sublimes que representan algo nuevo en la humanidad, es necesario asimismo inventar una palabra nueva.» [116]



Más allá de esta exclamación de simpatías con la acción de Czogolsz, Rufino Blanco Fombona fue una persona ajena al ideal anarquista, llegando a desempeñar cargos administrativos dentro de Venezuela como embajador del país. De hecho al momento de producirse el ataque se desempeñaba como delegado de Venezuela en Ámsterdam (Holanda). Sin embargo, Blanco Fombona admiraba públicamente los escritos y poesías del anarquista español Rafael Barrett (1876-1910), llegando incluso a publicar algunas de sus obras en España en 1919 con la Editorial Americana, que también editó obras del anarquista peruano Manuel González Prada (1844-1918). Con el tiempo Blanco Fombona, sin saberlo, tendrá a un anarquista trabajando en su casa editorial. [Se refiere a R. Bolívar Coronado, sobre cuya relación con Blanco Fombona y su adscripción al anarquismo hay más información en http://periodicoellibertario.blogspot.com/2017/10/apuntes-sobre-rafael-bolivar-coronado.html.]



Sobre Anselmo López, no se pudo demostrar una posible filiación anarquista, sin embargo su proceder social y su forma de actuar lo hace un personaje anecdótico, relegado de la historiografía nacional, que pudo haber tenido, como referente, algunos anarquistas magnicidas.



Notas



[113] GÓMEZ, Carlos Alarico (2007). El poder andino: De Cipriano Castro a Medina Angarita. Los Libros del Nacional. Caracas, Venezuela.



[114] LÓPEZ CONTRERAS, Eleazar (1949). El triunfo de la verdad. Edición Genio Latino.



[115] SANOJA HERNÁNDEZ, Jesús (2001). Crímenes políticos en Venezuela. Colección Ares. Los Libros del Nacional. p.5.



[116] FOMBONA BLANCO, Rufino (1915). La lámpara de Aladino. Editorial Renacimiento. p.205.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos interesa el debate, la confrontación de ideas y el disenso. Pero si tu comentario es sólo para descalificaciones sin argumentos, o mentiras falaces, no será publicado. Hay muchos sitios del gobierno venezolano donde gustosa y rápidamente publican ese tipo de comunicaciones.