sábado, 15 de abril de 2017

Predominio mundial del tanatismo



Humberto Decarli

Nuevamente se hace notar en el mundo la administración Trump a través de actos bélicos. Primero fue una incursión en Yemen concluida fallidamente con asesinatos de civiles y la muerte de un oficial americano. Luego el ataque a una base aérea del gobierno sirio y ahora la ultra bomba lanzada a Afganistán. Se especula una posible acción contra Corea del Norte debido a las declaraciones del presidente gringo acerca de solventar el permanente problema de Pyongyang con China o sin ella y al envío de una fuerza de tarea naval con gran capacidad de fuego hacia la zona.


Son iniciativas tendientes a mostrar poder e intimidar a varios polos de instalación militar. Me refiero a China, Rusia y Europa esencialmente, destinatarios de estas actividades continentes de señales inequívocas de fuerza y capacidad de destrucción. Empero, no es la primera vez que el Pentágono acude a esta vía como lo vamos a expresar en los párrafos siguientes.

Antecedentes yankis: España, México, Japón, Alemania, Vietnam, Afganistàn e Irak

La política exterior de Washington ha estado signada por varios elementos instrumentales de sus logros. Combinan la agresividad materializada en teatros de operaciones, la provocación de casus belli para justificar sus intervenciones, el empleo de armas en conejillos de india y la disuasión mediante significantes diáfanos.
La actuación americana en las dos guerras europeas fue determinante para alcanzar la derrota de Alemania en ambos casos y constituye una muestra de operatividad castrense. Durante la primera guerra fue necesario para romper el aislacionismo de los Estados Unidos, el hundimiento de buques llenos de armas con destino a Francia y al Reino Unido, vendidos a estos países en un gran negocio. Pero el Kaiser ordenó atacar a los barcos en los cuales se trasladaban y ello significó la reacción del Tío Sam. En la segunda guerra también fue decisiva la presencia estadounidense junto a las luchas de los británicos y los soviéticos en contra de los nazis. El bombardeo aéreo, junto a la Real Fuerza Aérea británica, a las ciudades alemanas de Hamburgo y Dresde al final de la guerra, fueron instrumentos de devastación equivalentes a fracciones importantes de bombas nucleares eliminando cuarteles y población civil.

Han usado también la justificación a través del estímulo de casus belli como manera de entrar en escena. La autonomía de los colonos texanos fue el efugio perfecto de una confrontación que le reportó a los americanos la apropiación de la mitad de México. El hundimiento del barco Maine les dio argumentos para comenzar la guerra con España a la cual le quitaron Cuba, la Florida, Puerto Rico y Filipinas. La permisión de los atentados de las Torres Gemelas fue la causa para invadir Afganistán así como a Irak con base en dos mentiras, las armas químicas inexistentes y la falaz cercanía de Hussein  con Al Qaeda. Y la racionalización perfecta fue el incidente en el golfo de Tonkín, motivo con el cual bombardearon a Hanói y Haiphong cuando Vietnam.

La combinación de la disuasión con el experimento de armas nuevas ha sido ejercida por Washington en varias ocasiones. Las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki fueron muestras de estas aspiraciones. Japón estaba perdiendo la conflagración y no se justificaba el uso de vectores de destrucción masiva. Pero dos objetivos privaron: uno, anunciarle al mundo, y en especial a la Unión Soviética, que los Estados Unidos los poseía; y dos, experimentar los efectos de muertes y daños ocasionados por estas nuevas armas. No importó la matanza y la agresión al ambiente y a la cultura.

Mensaje de la nueva bomba en Afganistán
        
La madre de todas las bombas, como se ha denominado a esta grosería de aniquilamiento, ha sido lanzada hacia una región de Afganistán, cercana a Kabul, para supuestamente destruir un sistema de túneles y guaridas del Estado islámico. Es un instrumento lesivo a los seres humanos y al ambiente, de gran capacidad mortífera y solo menor a las nucleares.

La idea de la administración Trump es doble también: por un lado, se experimenta con sus resultados in situ como lo ha denunciado el ex presidente afgano Hamid Karsai; y por el otro, se enseña los dientes al mundo entero: los Estados Unidos tienen una capacidad ubicua de guerra. Es un mensaje a China, quien está avanzando en su poder de fuego; a Rusia, con gran capacidad bélica pero limitada por una economía primaria fundada en el petróleo y el gas lo cual le imposibilita mantener estas ingentes erogaciones en materia de defensa; y a los socios europeos para recordarles que solo Washington tiene la capacidad para resolver problemas comunes. Igual para Corea del Norte a fin de persuadirlos de parar el programa atómico llevado a cabo y dejar las amenazas hacia Corea del Sur y Japón; así como al mundo islámico con su carga de terrorismo representado por los fundamentalistas de Al Qaeda, Estado islámico, Irán y Arabia Saudita.
  
El impulso tanático predomina en el mundo

Todas estas manifestaciones belicistas evidencian una situación específica internacional. Los polos de fuerza pretenden la dominación del globo terráqueo. Sus políticas no se expresan en el progreso de la humanidad sino en la destrucción y la regresión hacia estadios supuestamente superados. El modelo capitalista, que a decir de Enzo del Búfalo no se conoce otro modo de producción y comercio, ha logrado producir más del 110 % de los bienes y servicios necesitados por los seres humanos y los animales no humanos pero tenemos a nivel global un 80% de pobreza.

La idea del progreso esgrimida por la modernidad está en crisis. John Maynard Keynes sostenía que el futuro sería lumínico gracias a la tecnología pero no fue así. La devastación de la primera guerra mundial fue determinante en calificar de insostenible la idea de mejoramiento. El mismo Freud estimó que la pulsión del Tanos predominaba y por ende, la humanidad decaía.

La principal razón por la cual la sociedad no va en mejoría de la calidad de vida es el gasto militar. Esos presupuestos descomunales invertidos en investigación y construcción de armas de todo tipo, aviones, misiles, tanques y buques de guerra han sido determinantes para infligir a la gente peor distribución de bienes y servicios con el consiguiente incremento de la pobreza y la exclusión social.

Adicionalmente el trabajo como actividad transformadora y de interacción con la naturaleza está evaporándose porque la tecnología aunada a los procesos de reingeniería han hecho prescindible esa actividad. Esas concentraciones de trabajadores han sido desplazadas hacia la economía informal. Marx hablaba del desempleo como un ejército de reserva, vale decir, un sector rotativo con la posibilidad de reinsertarse en el aparato productivo. Ahora ese criterio es insostenible porque al ser expulsado de ese ámbito el trabajador jamás podrá regresar. Ya no son marginados sino segregados.

Ante tan dantesco panorama los posestructuralistas franceses desestimaron la idea de progreso acertadamente porque la sociedad actual no se orienta hacia estadios superiores de vida sino a niveles de precariedad jamás soñados ante tantos avances tecnología. Es una de las paradojas del actual modelo civilizatorio con una modernidad prometiendo un futuro brillante y una posmodernidad demostrando lo contrario.

La dominaciòn del orbe

El mundo está formado por distintos niveles de naciones. En primer término, algunas con elevados estándar vitales y con relativa formación democrática e institucional. En segundo lugar, países con limitaciones ostensibles pero con altos gastos bélicos consecuencia de una acentuada militarización de la sociedad; tercero, los paupérrimos con segmentos importantes gastados en presupuesto de guerra, como Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Zimbaue, Myanmar, Sudán, Sudán del Sur, Haití y otros asiáticos y africanos.

Sin embargo, hay bloques o Estados con iniciativas bélicas permanentes y con influencias destinadas a formar potencias militares. Estados Unidos encabeza esta lista con su enorme capacidad tecnológica al servicio de la violencia institucional a pesar de la decadencia del amèrican dream; luego la República Popular China con su ostensible área de influencia en el Mar Meridional entre los océanos Pacífico e Indico, hostilizando a sus vecinos del sureste asiáticos y Filipinas con base en reclamaciones de las islas Spratly, Paracelso y otras menores, creando islas con rellenos y plataformas artificiales para buscar beneficios económicos en áreas marinas patrimoniales; con tensión respecto Japón por el diferendo sobre las islas Senkaku y en general, hacia Taiwán. Está soportada en una economía en crecimiento pero con una abismal desigualdad social.      

La Federación Rusa de la mano del autócrata Vladimir Putin pretende resucitar las glorias militares de la extinta Unión Soviética accionando hostilidad hacia los países nórdicos, la anexión de Crimea y la tentativa de secesión del este de Ucrania. Esta escalada se ha visto apuntalada con la presencia militar en Siria, interviniendo en su guerra intestina, obteniendo bases aérea y naval, la venta de armamento en gran escala y el mantenimiento del gobierno presidido por Bashar Al Asad. Sin embargo, un país dependiente de una materia prima como el petróleo y el gas no puede sostener un aparato castrense de gran magnitud y su pronóstico es pésimo.

Europa ha acompañado a Estados Unidos en sus operaciones aéreas y misilticas en el Medio Oriente. Bombardearon Yemen, Libia y al Estado Islámico en Siria e Irak. Francia actúa como policía en África con sus intervenciones en Mali y el Chad.

Los fundamentalistas musulmanes tienen importancia por sus atentados terroristas. Al Qaeda, el ISIS, Al Shabab en Somalia, Boko Haram en Nigeria, Hezbolà en el Líbano y otras formaciones locales y regionales hacen frecuentemente actos de guerra asimétrica. Otro Estado guerrerista es Israel encabezado por los halcones gobernantes en Tel Aviv por intermedio de una expansión armamentística y un formidable aparato de confrontación.

El desarrollo de programas atómicos con fines no pacíficos es una dirección respetada por las grandes potencias. Por esa razón el club atómico ha aumentado con la India, Pakistán, Corea del Norte, Suráfrica e Israel. Quien produzca esas armas obtiene una consideración especial. Irán fue impedido a través de un bloqueo económico eficaz a la postre.

Como se puede concluir, la humanidad está en un estado arcaico, al menos en materia del eros y avanzada en asuntos bélicos. Sigue predominando en el planeta lo cual delata el poco avance en materia de aprecio a la vida y al afecto. La violencia y la destrucción están a la orden del día en forma cotidiana. Los países y coaliciones definen los espacios a conquistar, comerciar y aniquilar. La biopolìtica es tan normal que la eliminación de poblaciones por genocidios o pandemias provocadas conforma una manera malthusiana de resolver problemas sociales y económicos. 


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